Los precios mundiales del aluminio registraron este martes un avance incontenible que los llevó a alcanzar su nivel más alto en más de cuatro años. La combinación de un encarecimiento récord en las materias primas esenciales para su fabricación, sumado a las severas distorsiones logísticas provocadas por la guerra con Irán, consolidaron un escenario de fuerte escasez y un endurecimiento del mercado global de metales.
En la Bolsa de Metales de Londres (LME), el contrato de aluminio a tres meses trepó un 0,8% para situarse en 3.677,50 dólares por tonelada, luego de haber tocado durante la sesión un techo de 3.707,50 dólares. Este valor representa la marca más elevada desde el 24 de marzo de 2022, acercándose paulatinamente al récord histórico de 4.073,50 dólares registrado a comienzos de ese mismo año tras la invasión rusa a Ucrania.
El rally del aluminio encontró un fuerte respaldo en los mercados asiáticos. En la Bolsa de Futuros de Shanghái, los contratos de alúmina (óxido de aluminio que sirve de paso intermedio en la producción) para septiembre saltaron un 5%, alcanzando su nivel más alto desde mayo.
Detrás de este incremento se encuentran las crecientes trabas al suministro de bauxita proveniente de Guinea. El país africano, que se erige como el principal productor mundial de este mineral básico, evalúa aplicar cuotas de exportación estrictas a las corporaciones mineras debido al incremento en los costos de transporte locales, los cuales limaron los ingresos fiscales del Estado. De acuerdo con fuentes del sector, el gobierno guineano planea sellar esta nueva política restrictiva durante el mes de junio.
La peor crisis de suministro en 50 años
La incertidumbre africana se acopla a un panorama ya crítico en Oriente Medio. La prolongación de las hostilidades bélicas con Irán afectó de forma directa la capacidad operativa y de despacho de los productores del Golfo Pérsico, un polo estratégico para la metalurgia global.
Analistas de la entidad financiera Citi advirtieron en un informe que el conflicto en la región desató "la mayor crisis de suministro de aluminio en al menos 50 años". Este estrangulamiento de la oferta física aceleró un proceso de liquidación de existencias en torno a las 3 millones de toneladas solo en lo que va del año, partiendo de niveles de inventario que ya eran históricamente bajos. Ante el temor de quedarse sin stock operativo, la industria activó una agresiva oleada de compras de cobertura en el mercado de futuros.
Muestra de esta urgencia en el mercado es que la prima del contrato al contado de la LME frente al de tres meses se ubicó en los 73 dólares por tonelada, un indicador técnico que expone la desesperación de los compradores por asegurarse el suministro inmediato de metal.
La tendencia alcista arrastró a otras posiciones de la pizarra de Londres al registrar picos que no se veían desde mediados de mayo. Sin embargo, al cierre de la jornada el comportamiento de los metales básicos operó con disparidad:
- Cobre: Cedió un 0,3% cotizando a 13.618,50 dólares por tonelada, condicionado por datos sectoriales que reflejan un excedente global de 396.000 toneladas de cobre refinado en el primer trimestre.
- Zinc: Retrocedió un 0,3% ubicándose en 3.532 dólares.
- Estaño: Avanzó un 0,9% hasta alcanzar los 54.600 dólares.
- Níquel: Mostró una leve suba del 0,3% cerrando en 18.975 dólares.
- Plomo: Ganó un 0,2% para cerrar la rueda en 2.014 dólares por tonelada.
Con información de Reuters
