La crisis de los inquilinos: pluriempleo, endeudamiento y ajuste en alimentos

Un relevamiento de Inquilinos Agrupados confirmó que el problema de quienes alquilan excede largamente el propio acceso a la vivienda.

30 de marzo, 2026 | 11.04

Una encuesta nacional realizada por la organización Inquilinos Agrupados reveló un deterioro generalizado en las condiciones de vida de los inquilinos, con indicadores que reflejan una crisis que ya no se limita al acceso a la vivienda, sino que se extiende al empleo, la alimentación y el endeudamiento.

El relevamiento muestra que, por primera vez, las principales preocupaciones dejaron de estar centradas en la vivienda. El 96,4% de los encuestados señaló al salario como su principal problema, seguido por el empleo (94,6%) y la vivienda (94,3%), lo que evidencia un corrimiento de las urgencias hacia el deterioro de los ingresos.

En este contexto, el informe advierte sobre una situación de expulsión habitacional: el 17,2% de los inquilinos tuvo que mudarse por no poder pagar el alquiler. Las cifras más altas se registran en Neuquén (33,3%), Córdoba (23,1%) y la provincia de Buenos Aires (20,2%), mientras que en Santa Fe (11,9%) y la Ciudad de Buenos Aires (9,4%) los niveles son menores pero igualmente significativos.

El estudio también pone el foco en la carga que representa el alquiler sobre los ingresos. El 70% de los inquilinos enfrenta aumentos cada tres o cuatro meses, lo que dificulta la planificación financiera. En términos de esfuerzo económico, un tercio destina menos del 30% de sus ingresos al alquiler, otro tercio asigna alrededor del 50%, mientras que el segmento más afectado destina entre el 60% y el 100% de su salario.

Pluriempleo y recorte de alimentos: el ajuste que también sufren los inquilinos

La crisis se vincula además con un deterioro en el mercado laboral. El 46% de los inquilinos encuestados tiene más de un empleo, el 14% perdió algún trabajo y el 30% tuvo que sumar una ocupación adicional para sostener sus ingresos.

El endeudamiento aparece como otra variable crítica. El 70,9% de los inquilinos tiene deudas activas, y más de la mitad (53,2%) se endeudó para comprar alimentos, mientras que el 38,9% lo hizo para pagar el alquiler. A su vez, el 65,2% mantiene deudas con tarjetas de crédito.

El impacto alcanza también a la alimentación. El 65,1% de los encuestados recortó gastos en comida, y casi un tercio (29,7%) declaró que realiza solo una o dos comidas por día.

La situación es aún más crítica entre los inquilinos jubilados: el 41,7% realiza una o dos comidas diarias, el 72,2% redujo su consumo de alimentos y el 86,1% destina el 40% o más de sus ingresos al pago del alquiler.

En términos generales, el 89,6% de los hogares inquilinos tuvo que ajustar gastos, lo que refleja la magnitud del deterioro económico. Además, el informe advierte sobre un cambio estructural en el acceso a la vivienda: la llamada “segunda generación inquilina” gana peso, con más de la mitad de los hogares en la Ciudad de Buenos Aires (51,6%) y altos porcentajes en otras provincias, lo que indica que la propiedad de la vivienda se vuelve cada vez menos accesible.

El estudio concluye que la crisis de los inquilinos se consolidó como un fenómeno multidimensional, atravesado por la caída de ingresos, la inestabilidad laboral y el aumento sostenido del costo de vida.