El seleccionador de Inglaterra, Thomas Tuchel, atribuyó a "pura mentalidad y corazón" la victoria después de que su equipo, con 10 hombres, sobreviviera a un vibrante encuentro en el Estadio Azteca, resistiera una acometida en el segundo tiempo y venciera 3-2 a México para alcanzar el domingo los cuartos de final del Mundial.
Inglaterra parecía tener el partido bajo control con una ventaja de 2-0 gracias a dos rápidos goles de Jude Bellingham, pero se vio obligada a resistir con desesperación después de que la tarjeta roja a Jarell Quansah impulsara una reacción mexicana que dejó a Inglaterra sin aire en la altura de Ciudad de México.
"Estoy orgulloso de la mentalidad y la actitud: los dieciseisavos de final, los octavos de final, es el momento del torneo en el que hay que encontrar la manera de ganar. Lo hicimos con pura mentalidad y corazón", dijo Tuchel a periodistas.
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"Superamos todos los obstáculos que se nos presentaron. Estoy muy orgulloso de la mentalidad y la voluntad del equipo".
En el ambiente de caldera del Azteca, Inglaterra produjo posiblemente su actuación más completa del torneo hasta ahora en ambos extremos del campo.
Tras superar un tramo inicial hostil, tomó una ventaja de dos goles en los que Bellingham mostró su instinto de "killer" del área para marcar dos veces desde corta distancia en el espacio de dos minutos.
Sin embargo, el descontrol apenas comenzaba, ya que México descontó por medio de su máximo goleador en el Mundial, Julián Quiñones, lo que añadió más combustible a un ambiente que ya estaba encendido.
Cuando Quansah fue expulsado por una entrada imprudente a los nueve minutos del segundo tiempo, el público amenazó con hacer saltar por los aires el techo del famoso estadio, antes de que un penal de Harry Kane diera a Inglaterra un respiro efímero.
Sin embargo, los ingleses pronto volvieron a estar contra las cuerdas cuando el árbitro cobró un penal a favor de México y Raúl Jiménez lo convirtió, tras lo cual Inglaterra se veía obligada a aguantar hasta al pitido final.
Inglaterra defendió con serena autoridad, limitando a los anfitriones a escasas ocasiones de gol, con la retaguardia de Tuchel obligada a algún despeje apurado mientras resistía durante 12 minutos de tiempo añadido.
El partido había sido presentado como la mayor prueba de Inglaterra en el torneo hasta ahora, contra los coanfitriones, a gran altura y ante un ruidoso apoyo local.
La importancia del cruce no pasó inadvertida para el seleccionador inglés, que dijo que la magnitud de la ocasión tenía la sensación de una fase más avanzada del torneo.
"En la previa no se sentía como unos octavos de final, se siente casi como si hubiéramos ganado una final o algo así", dijo Tuchel.
"Ese último momento en el que el árbitro se lleva el silbato a la boca y sabes que lo superaste, 40 o 50 minutos con 10 hombres, a esta altura, contra el país local, contra un equipo mexicano muy, muy fuerte, es un momento de alegría. Fue una actuación heroica y, al final, un resultado heroico".
Sin embargo, la noche dejó una nota amarga, ya que el centrocampista Jordan Henderson se lesionó durante las celebraciones, cuando intentó saltar una valla publicitaria después de saludar a los hinchas ingleses, y necesitó atención hospitalaria.
"También tengo sentimientos encontrados porque estoy agotado, emocionado y triste porque Jordan se lesionó, se lesionó la muñeca", dijo Tuchel. "En este momento está en el hospital. Es una lesión bastante grave. El hecho de que Jordan no esté con nosotros no encaja en absoluto con esta noche".
Con información de Reuters
