Sebastián Báez firmó una jornada histórica en el ATP 250 de Auckland: ganó dos partidos en un mismo día, se metió en la final y confirmó que atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera en tenis. El argentino, que venía de un cieere de temporada frustrante, acumula siete triunfos consecutivos y una evolución clave en canchas rápidas, justo antes del Australian Open.
El tenis argentino volvió a tener una noticia destacada en el inicio de la temporada 2026. Báez, 39° en el ranking de la ATP, logró llevarse dos partidos en una misma jornada y selló su clasificación a la final del torneo australiano, que sirve como antesala directa al primer Grand Slam del año.
En el segundo turno del día, el bonaerense fue contundente ante el estadounidense Marcos Girón, número 60 del ranking mundial. Con un juego firme desde el fondo de la cancha, pocos errores no forzados y una intensidad constante, Báez se impuso por 6-1 y 6-4 en apenas una hora y 27 minutos, confirmando su gran presente.
Ese triunfo no solo le permitió avanzar a la definición del certamen, sino también alcanzar la séptima victoria consecutiva en lo que va del año, una racha que lo posiciona con confianza de cara al primer Grand Slam de la temporada.
El golpe previo: triunfo clave ante Ben Shelton
Horas antes, Báez ya había dado uno de los grandes impactos del torneo. En un partido que debió completarse al día siguiente por interrupciones climáticas, el argentino eliminó al máximo favorito del certamen, el estadounidense Ben Shelton, con parciales de 7-5 y 6-3.
Al momento de la reanudación, el tenista de San Martín supo mantener la concentración y consiguió un quiebre fundamental en el tercer game del segundo set, que terminó siendo decisivo para cerrar el encuentro. Con esa victoria, se convirtió en el primer argentino en vencer a Shelton en el historial de enfrentamientos ante jugadores de Estados Unidos, un dato que realza aún más la magnitud del resultado.
El triunfo ante Shelton marcó un punto de inflexión no solo por el rival, sino también por el contexto: Báez venía de un 2025 con escasa efectividad en canchas rápidas y necesitaba confirmar su evolución en este tipo de superficies.
La final y un nuevo desafío ante un duro rival
En la definición del torneo, Báez se medirá con el checo Jakub Mensik, una de las jóvenes revelaciones del circuito. El europeo también debió disputar dos partidos en la misma jornada y accedió a la tercera final ATP de su carrera tras superar al francés Giovanni Perricard y al húngaro Fabian Marozsan.
Será el primer enfrentamiento oficial entre Báez y Mensik en el circuito ATP. Para el argentino, la final representa la posibilidad de conquistar su octavo título profesional y el segundo sobre superficie dura, luego del trofeo obtenido en Winston-Salem en 2023. Además, se tratará de la duodécima final de su carrera, un número que lo consolida como el tenista argentino en actividad con mayor cantidad de definiciones disputadas.
Confianza, madurez y un mensaje claro antes del Australian Open
Tras su clasificación a la final, Báez dejó en claro que el trabajo realizado en la pretemporada empieza a dar resultados. “Estoy muy contento de llegar a otra final. Es una gran preparación para el Abierto de Australia”, expresó el argentino, que también destacó haber recuperado sensaciones positivas luego de atravesar diversas lesiones en los últimos dos años.
El rendimiento mostrado en Auckland refuerza las expectativas de cara al Australian Open, donde Báez buscará trasladar este nivel a un escenario de máxima exigencia. Con siete victorias consecutivas, confianza en alza y mayor solidez en canchas rápidas, el argentino llega al torneo oceánico del año con argumentos para ilusionarse.
El presente de Báez se apoya también en los antecedentes inmediatos. En la primera semana de 2026, el argentino logró la victoria más importante de su carrera al vencer a Taylor Fritz, número 6 del mundo, en la United Cup. En ese mismo certamen también superó al español Jaume Munar y al suizo Stanislas Wawrinka, confirmando su crecimiento competitivo.
Con siete títulos ATP en su palmarés, seis sobre polvo de ladrillo y uno en cemento, Báez sigue construyendo una carrera sólida y cada vez más completa. Auckland aparece como una nueva señal de que su techo todavía está lejos.
