Relatar los mundiales a través de la vida: así es "Mis Mundiales", el nuevo libro de Víctor Hugo Morales

En "Mis mundiales", Víctor Hugo Morales recorre su historia a través de las ediciones de la Copa del Mundo en un relato repleto de historias y personajes ilustres, como Diego Maradona. 

12 de junio, 2026 | 14.26

Es sabido que los futboleros contamos nuestra vida en mundiales -"eso pasó antes de Alemania 2006", "fue justo después de Brasil 2014", "Nació a un mes de Francia 1998"-, pero son pocos los que pueden contar los mundiales a través de su propia vida. Y hacerlo como Víctor Hugo Morales, apenas un puño apretado de finas plumas. Su nuevo libro, Mis mundiales, recorre ese camino desde Argentina 1978 a Qatar 2022 acompañado de detalles que se combinan con las ciudades, sus historias, los ídolos, los amigos y por supuesto, Diego Armando Maradona.

Si en esos apenas 10,6 segundos del gol a los ingleses, Víctor Hugo condensó la vertiginosidad en los pies del Diez con el asombro, el llanto, la exultación y un sin fin de sentimientos, en 130 páginas -con la colaboración de Diego Tomasi y Julián Capasso- dibuja sonrisas, provoca ese leve ahogo propio de las emociones profundas y algunas lágrimas ante la belleza de ver plasmadas palabra por palabra esas obras que, como él dice, pintó con el micrófono como pincel.

Entremedio, y tal vez sin buscarlo, deja enseñanzas para los relatores. Pequeñas apreciaciones de su búsqueda y su formación para entregar un discurso que tenga valor en sí mismo. VHM se declara afortunado por recibir el beneficio de algunos de esos giros de trama que la vida depara, pero demuestra hoja por hoja que el trabajo, la preparación y también el compañerismo son los que construyen carreras.

Así se mezclan en sus andanzas y aventuras nombres de peso como Adrián Paenza, Miguel "Tití" Fernández, Eduardo Ramenzoni, Walter Vargas, Darío Villarruel, Fabiana Segovia y el entrañable Alejandro Apo -un actor secundario en la película de esta vida mundialista que bien debería tener su spin off-. Pero también se entrecruzan el arte plástico, la arquitectura, la ópera (con una anécdota destacada sobre La Bohème en Budapest), la política y las opiniones, siempre con palabras puntillosamente sopesadas, todo al ritmo del ta-ta-ta. 

Y no se trata solo de adornadas crónicas sobre lo lindo que es el fútbol y sus copas mundiales. Hay espacios para las tristezas propias y las deportivas, como ese Mundial de 1994; para las críticas robustas, siempre contra los poderosos, los que se adueñan de la pelota aunque en presencia de ella parezcan ajenos a lo que provoca; para esos entretelones de los que uno se queda deseoso de más detalles, como la vez que rechazó "la mejor oportunidad" de su vida profesional.

Como si al coctel le faltara algo, el último ingrediente es Maradona. Desde el barrilete cósmico a la cocina de esa pieza de museo que fue De Zurda, Víctor Hugo hace al lector partícipe de la exploración de esa galaxia que es aún hoy Diego, navega en las historias compartidas, su magia, los astros que orbitaron a su alrededor, una relación apoyada en el afecto y la admiración mutua, y un recuerdo que es "para siempre".

Queda solo agradecerle a Dios, por el fútbol, por Morales, por esta historia íntima de los mundiales.