A pocos meses del inicio del Mundial 2026, una situación inesperada se da en uno de los candidatos. Walid Regragui dejará su cargo como entrenador de Marruecos tras cuatro años al frente del equipo, en una decisión que se venía gestando desde algunas semanas y que será oficializada por la federación en las próximas horas para anunciar cuanto antes a su reemplazante.
La salida de Regragui no surgió de un día para el otro. Desde que finalizó la Copa Africana de Naciones, en enero, circulaban versiones sobre un posible cambio en el banco de Marruecos, aunque la federación había intentado desactivar esas especulaciones.
Incluso, en un comunicado oficial difundido recientemente, el organismo había negado la posibilidad de una destitución. “La Real Federación Marroquí de Fútbol desmiente las informaciones que circulan sobre la destitución del entrenador Sr. Walid Regragui”, señalaba el texto.
Sin embargo, con el paso de los días los rumores tomaron cada vez más fuerza. En el entorno del seleccionado se hablaba de un desgaste creciente entre el técnico, los dirigentes y una parte de la afición. Ese clima comenzó a consolidarse por el desenlace de la Copa Africana de Naciones, torneo en el que Marruecos terminó como subcampeón.
El episodio que marcó el quiebre
La final de ese certamen dejó una herida difícil de cerrar. El seleccionado marroquí cayó 1-0 ante Senegal en tiempo suplementario, en un encuentro que estuvo marcado por una jugada decisiva. Sobre el cierre del tiempo reglamentario, Brahim Díaz tuvo la oportunidad de darle el título a su equipo desde el punto penal. Sin embargo, el mediocampista optó por ejecutar la definición con una “picada” que terminó fallando.
La decisión fue duramente cuestionada por aficionados y analistas, ya que esa acción pudo haber cambiado el destino del partido en el último minuto. El episodio generó un fuerte debate en el país y terminó intensificando las críticas hacia el cuerpo técnico. A partir de ese momento, la relación entre el entrenador y el entorno del seleccionado comenzó a mostrar signos de desgaste que finalmente desembocaron en el cierre del ciclo.
El legado de Regragui en Marruecos
La salida de Regragui adquiere aún más relevancia si se considera el impacto que tuvo su gestión en el fútbol marroquí. El técnico quedará en la historia por haber llevado a Marruecos hasta las semifinales del Mundial de 2022, una campaña histórica que convirtió al equipo africano en una de las grandes revelaciones del torneo.
Lo llamativo de aquel logro es que había asumido apenas tres meses antes del inicio de la Copa del Mundo. En ese breve período consiguió consolidar una estructura competitiva que sorprendió a varias potencias del fútbol internacional. Bajo su conducción, el seleccionado mostró solidez defensiva, orden táctico y una fuerte identidad colectiva, características que lo llevaron a protagonizar una de las mejores actuaciones de su historia en un Mundial.
A pesar de ese antecedente brillante, las diferencias con la dirigencia sobre los objetivos deportivos a futuro habrían sido determinantes para sellar el final del vínculo. Tras varias negociaciones y sin alcanzar un acuerdo, ambas partes optaron por ponerle punto final a la relación.
El candidato para reemplazarlo
Mientras se espera el anuncio oficial, ya aparece un nombre fuerte para ocupar el cargo de seleccionador. El principal apuntado es Mohamed Ouahbi, actual entrenador del equipo Sub-20 de Marruecos. Su perfil ganó peso dentro de la federación luego de conducir al seleccionado juvenil a consagrarse campeón del mundo de la categoría tras vencer a Argentina en la final.
Ese logro lo posicionó como uno de los técnicos más prometedores dentro de la estructura del fútbol marroquí y lo convirtió en el candidato natural para asumir el desafío. En caso de confirmarse su designación, tendrá poco tiempo de preparación antes del Mundial 2026, un torneo en el que Marruecos buscará ratificar su crecimiento reciente en la escena internacional.
El desafío rumbo al Mundial 2026
La situación genera incertidumbre porque el cambio de entrenador llega en una etapa clave del calendario internacional. En la próxima Copa del Mundo, Marruecos integrará un grupo exigente en el que deberá enfrentarse a Brasil, Escocia y Haití, rivales que obligarán al seleccionado africano a sostener el nivel competitivo que mostró en la última edición del torneo.
La elección del nuevo técnico será determinante para mantener la identidad del equipo y sostener el impulso que dejó la histórica actuación en Qatar. Mientras tanto, el fútbol marroquí vive horas decisivas: el ciclo de Regragui llega a su final y comienza una nueva etapa con la mirada puesta en el Mundial 2026.
