Decenas de miles de aficionados al fútbol en Oslo podrían quedar varados después de que Noruega debute ante Irak en el Mundial, ya que parte de la red de transporte público de la capital se cerrará antes del silbatazo final.
Alrededor de 35.000 aficionados podrían reunirse en el estadio Ullevaal, donde la selección juega sus partidos como local, para ver el partido, y miles más acudirán a bares y clubes para ver a Erling Haaland y compañía enfrentarse a los iraquíes después de que se flexibilizaran las leyes sobre la venta de alcohol.
Sin embargo, regresar a casa cuando termine el partido, alrededor de las 02:00 hora local (0000 GMT) del miércoles, podría resultar difícil para quienes viven fuera del centro de la ciudad, ya que solo ciertas líneas de metro y autobuses nocturnos estarán en funcionamiento.
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"Hemos intentado encontrar una solución para ampliar el servicio de autobuses nocturnos con motivo del Mundial, pero varios factores lo han hecho imposible", declaró Bjornar Skogheim, portavoz de Ruter, la empresa de transporte público, a la cadena NRK.
Los trenes de metro estarán disponibles para ayudar a los aficionados a salir de la zona de Ullevåal, pero la mayoría de los servicios se limitan a las zonas céntricas de la ciudad, lo que deja a los residentes de los suburbios con pocas opciones para volver a casa.
"La gente tiene la oportunidad de usar las líneas de autobús 31 y 37, que funcionan las 24 horas, las bicicletas públicas o caminar si pueden", dijo Skogheim.
Este es el primer partido de Noruega en un Mundial desde 1998 y la expectación en el país es máxima, lo que ha provocado críticas por parte de los políticos, que consideran que Ruter debería haber estado mejor preparado.
"Es sencillamente irresponsable. Cuando decenas de miles de personas regresan a casa después de los juegos, se necesitan muchas más salidas en el centro de la ciudad", declaró Sirin Stav, líder del grupo del Partido Verde en Oslo, a la cadena NRK.
Con información de Reuters
