Después de una nueva derrota al mando de River, en este caso ante Vélez de visitante en Liniers, el semblante de Marcelo Gallardo fue completamente negativo. De mal humor y en silencio, el entrenador Millonario abandonó el estadio y no suspendió la conferencia de prensa, como muchas veces hizo, pero en este caso hubo algo diferente en el ambiente. Las últimas derrotas consecutivas en el Torneo Apertura mostraron que el equipo no responde y eso es lo que más preocupa al entrenador.
El director técnico tiene en claro que, hasta el momento, el equipo no responde y, para peor, que los últimos golpes recibidos tienen que ver con jugadas en el arranque de los partidos. Tal cual ocurrió con Tigre de local, que llevó a una goleada histórica en el Estadio Monumental, ahora contra Vélez en Liniers, el equipo volvió a tener errores infantiles en el arranque del partido y, para peor, volvió a haber un error repetido con uno de los mimados del entrenador: Juan Fernando Quintero. Si bien el colombiano es el mejor jugador del equipo, lo cierto es que tanto con Tigre como con Vélez fue responsable de los goles que le dieron un fuerte mazazo al Millonario.
De esta forma, el paupérrimo 2025 en el que quedó eliminado de la Copa Libertadores 2026, luego falta de una idea de juego a lo largo de su nueva estadía y los tres partidos perdidos en el Torneo Apertura y los dos únicos ganados en el arranque del torneo son los números que empujan a Marcelo Gallardo a pensar en el futuro cercano. El domingo por la noche, el entrenador suspendió la conferencia de prensa y, a través de allegados, dejó entrever a los medios partidarios que se va a tomar las próximas horas para pensar su futuro en la institución. Una de las decisiones que se dejó circular tiene que ver con la posibilidad de irse del club por la poca respuesta de sus dirigidos.
En las últimas semanas, apuntalado también desde los medios deportivos más grandes, las críticas a Marcelo Gallardo se multiplicaron. Este cambio, muy marcado luego de las últimas elecciones, también sumó una nueva situación: los medios que antes no criticaban -en situaciones futbolísticas similares o, incluso, peores- ahora aparecieron como un obstáculo más. Vale decir, por supuesto, que si el equipo fuese una máquina aceitada y en funcionamiento estas críticas no caerían por doquier.
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Con respecto a los argumentos futbolísticos que le dan plafón a la idea de que Gallardo no siga en el club aparecen diversos hechos. La puntual tiene que ver con los últimos resultados en el fútbol argentino: tres derrotas consecutivas y que incluyó una histórica ante Tigre, también la falla en los últimos mercados de pases en la que no encontró nunca soluciones para su equipo y lo que se ve como la falta de un equipo que le responda a sus deseos. Se ve, desde afuera, una falta de llegada a los jugadores dentro del campo de juego: ideas que no se entienden, ingresos de jugadores que no eran tenidos en cuenta -como el del chico Freitas- y ahora son primeros cambios. Y otras situaciones llamativas.
Por todas estas razones, ahora Marcelo Gallardo tiene, por delante un futuro de incertidumbre pero, más allá de lo que pase por la cabeza de él como entrenador, también dentro de los hinchas del conjunto Millonario que, por primera vez, empiezan a sentir no se encuentra un funcionamiento adecuado y a la alutra de la historia grande que Gallardo tuvo en River.
