La derrota frente a Huracán por 3 a 2 en La Bombonera dejó a Boca fuera del Torneo Apertura en la instancia de octavos de final. Una eliminación dolorosa, de local, con ventaja numérica durante buena parte del partido y con errores propios que terminaron siendo determinantes. Pero apenas sonó el pitazo final, Claudio Úbeda no se permitió que el golpe se extendiera más allá de lo necesario.
Según reveló el propio entrenador en conferencia de prensa, lo primero que hizo al ingresar al vestuario fue hablar con el plantel y dejar un mensaje claro, sin rodeos. La cabeza de Boca ya no podía estar en el torneo local. El foco debía cambiar de inmediato.
Úbeda no esquivó la frustración, pero fue directo con su planteo. Reconoció que lo sucedido contra Huracán generó tristeza en todo el grupo, pero enfatizó que no había tiempo para lamentarse. El equipo necesita reaccionar de forma inmediata porque lo que viene no admite margen de error.
El técnico mencionó que los dos partidos que restan en la fase de grupos de la Copa Libertadores son, en la práctica, dos finales. Boca se juega la clasificación a la fase eliminatoria de la máxima competencia continental y cualquier traspié podría significar una eliminación que sería catastrófica para un club que lleva tres años sin títulos.
El análisis del partido y la autocrítica
Más allá del mensaje hacia adelante, Úbeda también se detuvo en el análisis de lo ocurrido contra el Globo. El entrenador sostuvo que su equipo tuvo "un dominio casi absoluto del trámite, con posesión, llegadas y control del juego". Sin embargo, reconoció que las opciones claras de gol rival se redujeron prácticamente a los dos penales cobrados a favor de Huracán, algo que a su juicio no se condice con el desarrollo del encuentro.
Esa lectura, que mezcla bronca con impotencia, resume el estado de ánimo que atraviesa el plantel. Boca siente que los resultados no acompañan el rendimiento, pero los números son implacables: la eliminación es un hecho y la Libertadores es lo único que queda en el semestre.
Qué le queda a Boca en la Copa Libertadores
El calendario es claro y no da respiro. El próximo compromiso será el martes 19 de mayo a las 21:30 cuando reciba a Cruzeiro en La Bombonera por la fecha 5 del Grupo D. Luego cerrará la fase de grupos el jueves 28 de mayo ante Universidad Católica, también de local.
La situación en el grupo obliga a Boca a ganar. Tras la derrota en Ecuador frente a Barcelona de Guayaquil, el Xeneize necesita resultados positivos en ambos partidos para asegurar su lugar en la siguiente ronda. La presión es máxima y el margen de error es nulo.
El semestre de Boca se define en nueve días. Úbeda lo sabe, el plantel lo sabe y la dirigencia también. El mensaje en el vestuario fue la primera señal de que el equipo quiere dar vuelta la página rápido, pero ahora necesita que las palabras se transformen en resultados dentro de la cancha.
