En medio de un presente irregular, una cara nueva empieza a ilusionar en Boca Juniors. Tomás Aranda, juvenil de 18 años, se ganó la confianza de Claudio Úbeda tras sus últimos ingresos y aparece como una alternativa real ante la falta de juego. ¿Quién es el enganche que empieza a meterse en la conversación fuerte del Xeneize?.
El empate ante Gimnasia de Mendoza volvió a dejar dudas en Boca. El equipo se fue silbado y el entrenador sigue sin encontrar el funcionamiento esperado. En ese escenario complejo, la irrupción de Aranda aparece como una de las pocas noticias positivas.
El enganche ingresó en el segundo tiempo y le cambió la dinámica al equipo. Movilidad, decisión y atrevimiento para encarar: en pocos minutos generó situaciones claras y despertó a una Bombonera que pedía rebeldía.
“Entró muy bien, con confianza. Es un chico muy inteligente para jugar”, destacó Úbeda en la conferencia de prensa después del partido. El técnico remarcó que tuvo tres chances concretas y que los goles “ya van a llegar”.
De Ciudadela a la Primera de Boca
Aranda nació el 9 de mayo de 2007 en Ciudadela y su nombre no es nuevo puertas adentro del club. Mauricio Serna lo definió tiempo atrás como “el mejor jugador de las inferiores”, una frase que marcó el pulso de la expectativa que genera.
Tras un paso por Ituzaingó, llegó a Boca y rápidamente se consolidó en las divisiones formativas. En 2023 fue capitán de la Séptima campeona con el Chipi Barijho como entrenador, y a comienzos de 2024 dio el salto a la Reserva.
En septiembre de ese mismo año firmó su primer contrato profesional, blindando su futuro en el club. Actualmente tiene vínculo hasta diciembre de 2029, una señal clara de la apuesta institucional.
La explosión en Reserva y el salto definitivo
Si 2024 fue de adaptación, 2025 marcó su explosión. Con la camiseta número 10 en la espalda, Aranda fue una de las figuras del equipo de Reserva que logró el bicampeonato.
En total disputó 40 partidos, convirtió cuatro goles y entregó siete asistencias. Más allá de los números, su influencia en el juego fue determinante: conducción, pausa y cambio de ritmo.
En este 2026 alternó entre la Reserva y la Primera. De hecho, convirtió en el Torneo Proyección ante Deportivo Riestra, mientras empezaba a sumar convocatorias con Claudio Úbeda.
Qué tipo de jugador es Tomás Aranda
Aranda es un clásico enganche, un volante ofensivo con recursos técnicos destacados. Con 1,64 metros y contextura liviana, aprendió a usar su físico a favor: se mueve con agilidad en espacios reducidos y tiene facilidad para eludir rivales.
Es diestro, pero no depende exclusivamente de un perfil. Su lectura del juego le permite ubicarse bien entre líneas y asociarse con rapidez. Además, cuenta con buena pegada desde media distancia, una herramienta que ya intentó explotar en sus primeras presentaciones en Primera.
Ante Estudiantes y Vélez, en contextos adversos, asumió la responsabilidad de pedir la pelota y conducir. No se escondió, aun cuando el equipo atravesaba momentos de tensión.
La confianza de Claudio Úbeda y lo que viene
Úbeda dejó un mensaje claro: el juvenil cada vez tiene mayor importancia dentro del plantel. “En cada minuto que interviene se lo ve suelto y con confianza. Pronto le va a llegar la oportunidad de ser titular”, aseguró el DT.
Boca sufre una evidente falta de creatividad. En ese vacío, Tomás Aranda asoma como solución posible. La intención del club es llevarlo de manera progresiva, sin apurarlo, pero el contexto podría acelerar los tiempos.
Incluso hubo sondeos para cederlo a préstamo, estuvo cerca de pasar a Colón, pero finalmente se decidió retenerlo. La apuesta es clara: potenciarlo en casa.
