Sorpresa en el folklore por el negocio exitoso de Luciano Pereyra abajo de los escenarios

El cantante argentino se animó a un nuevo desafío con un emprendimiento vitivinícola. ¿Cómo conecta la música con la elaboración de vinos de alta gama? 

25 de julio, 2026 | 11.56

Luciano Pereyra es una de las voces más reconocidas de la música popular argentina y sorprendió a todos sus fans al anunciar que decidió incursionar en un terreno totalmente diferente y lejos de los escenarios: el mundo del vino. Su nuevo proyecto, Re-Cordis, es una bodega boutique situada en Gualtallary, dentro del prestigioso Valle de Uco, Mendoza, donde produce vinos de alta gama que reflejan su sensibilidad artística.

Este emprendimiento nuevo nació de la unión de Luciano Pereyra con sus amigos Javier Abrego e Iván Pillud, quienes juntos transformaron su pasión por la vitivinicultura en una propuesta exclusiva y de calidad. Según describieron, el objetivo es ir más allá de lo tradicional, apostando a partidas limitadas que capturan la esencia única del terroir mendocino, siempre desde una mirada emocional y personal.

La elección de Gualtallary no fue casual: este lugar se destaca por su suelo y clima de altura, ideales para obtener vinos con identidad propia. En este sentido, Luciano explicó que su filosofía se basa en que “recordar es volver a pasar por el corazón”, una idea que guía desde la selección de las uvas hasta la estructura final de cada botella, buscando que la memoria y la tierra se fusionen en cada ejemplar.

La bodega ofrece tres líneas diferentes que expresan distintas facetas del proyecto. La serie “Espejos” se caracteriza por vinos frescos y expresivos, mientras que “Miradas” aporta mayor complejidad gracias a la crianza. Por último, “Parpadeo” es el vino insignia de la casa, pensado para el guarda y con un perfil muy definido.

El rol del cantante en la producción de vinos

Para Pereyra, esta iniciativa representa mucho más que una inversión económica. Es una extensión de su mundo personal, donde la paciencia y el tiempo son fundamentales para lograr vinos equilibrados que transmitan la misma sensibilidad que él refleja en sus canciones. Además, el cantante se involucra activamente en la definición del estilo de cada etiqueta.

El proyecto vitivinícola de Luciano Pereyra nació de una sociedad con sus amigos Javier Abrego e Iván Pillud.

Mirando hacia adelante, el proyecto contempla expandirse hacia el enoturismo, con el objetivo de acercar a los visitantes al origen y la historia detrás de cada vino. De esta forma, Luciano Pereyra consolida una faceta empresarial que, aunque lo aleja momentáneamente de los micrófonos, le permite seguir creando experiencias únicas en torno a una copa.

Cabe mencionar que, antes de convertirse en una bodega, Re-Cordis fue una experiencia casi doméstica. Ábrego elaboró una partida de 35 botellas de Tannat con uvas que había recibido de un amigo. Aquella primera prueba terminó despertando el interés del músico y del exfutbolista, amigos desde hacía años. Con el tiempo derivó en un proyecto vitivinícola único.

La dirección enológica está a cargo de Mariano Genzel, distinguido como Enólogo Revelación por Tim Atkin en 2021. La elección de Gualtallary tampoco es casual: este distrito de Tupungato, ubicado entre los 1.500 y los 1.700 metros sobre el nivel del mar, es uno de los terroirs más valorados del país por sus suelos calcáreos, la amplitud térmica y las condiciones propias de la vitivinicultura de altura.