Gerardo Montoya presentó "Papá Paki" y fue contundente: "La primaria y la secundaria le hacen muy mal a la poesía"

En una entrevista con El Destape Web, el escritor mexicano que vive en Argentina presentó su nuevo libro de poemas, Papá Paki.

20 de julio, 2026 | 17.53

En Papá Paki, Gerardo Montoya construye una libro que opera como una autoetnografía de la fragilidad masculina en la era de la precarización global. Lejos de la literatura del yo, esta obra disecciona la experiencia de la paternidad contemporánea no como un refugio, sino como una ficción política que debe reescribirse tras el colapso del núcleo conyugal y la intemperie del divorcio.

La voz poética se enuncia desde un extranjero varado en Buenos Aires, a través de una sintaxis que fusiona la jerga mexicana con la porteña, el lunfardo y el glitch digital. Con una ironía corrosiva y una ternura radical hacia “las bestias” (sus hijes), Montoya intenta hackear la productividad neoliberal para ofrecer un manual de resistencia afectiva. Un glosario urgente para subjetividades atravesadas por la ansiedad, el desarraigo y la necesidad de reinventar las infraestructuras del cuidado. En diálogo con El Destape Web, el autor presentó su tercer poemario y reflexionó sobre búsquedas y nuevas formas de conectar la poesía con los más jóvenes.

Gerardo Montoya, autor de Papá Paki.

Es un título llamativo “Papá Paki”. ¿Por qué la elección?

- Porque siento que soy un publicista frustrado (se ríe). Por eso le presto mucha atención a los títulos, me interesa mucho ese trabajo. Mi primer libro se llama #TeAmoGrupoClarín y el segundo tiene un título para que nadie se acuerde: Decálogo para la clase media que se hurga el pupo y en el filo de la uña encuentra, sin sorpresa, una maraña que es deuda ilegítima añejándose. Y Papá Paki es el tercer poemario… es un nombre que tiene punchis. La verdad es que quería un nombre que fuera muy directo y descriptivo, pero a la vez con uso de lenguaje más cotidiano y contemporáneo.

¿Cómo empezaste a trabajar en poesía?

- En el secundario, en México, escribía y trataba de fundar una revista literaria con amigos, en Monterrey, y cuando me vine para Buenos Aires dejé de lado la escritura de ficción y poesía, para abocarme a la producción de papers académicos. 

Cuando nació mi segundo hijo me di cuenta que la esfera del tiempo que uno se puede dedicar a sí mismo se restringe bastante y me vi forzado a elegir: yo había abandonado la escritura desde el secundario y decidí volver, pero como algo cotidiano, para mí. Hice talleres y de ahí salió mi primer libro, que publiqué para mis amigos y mi familia… y que tuvo muy buena recepción en la prensa.

¿Enmarcás tu poesía dentro de un estilo cotidiano?

- Yo lo llamo ficción documental, pero es un registro que a la vez está distorsionado de diferentes maneras.

Papá Paki, el tercer poemario de Gerardo Montoya.

También sos gestor cultural en eventos de poesía. ¿En qué situación ves a las nuevas generaciones de autores en relación al género?

- Creo que desde hace un tiempo Buenos Aires se convirtió en una ciudad con un montón de oferta cultural en relación a la poesía. Y si bien es cierto que siempre ha sido una usina cultural a nivel idiomático, el formato de pantallas y celulares hacen que la gente lea menos texto, y eso le ha venido bien a la poesía, porque -por lo general- son textos cortos que tratan de interpelar al cuerpo o a una pregunta rápido versus la narrativa.

¿Cuáles son las poéticas que más te interesan?

- Llevamos muchos años encerrados en los ciclos de poesía con gente que escribe acerca de su monoambiente y su gato, y aunque es algo que puede resultar empatizable dentro de esta ciudad no deja de formar una burbuja literaria. Es una poesía muchas veces efectista y de rápida identificación…  para las redes sociales. Partiendo de este escenario, las propuestas que siento que hoy me interesan son las de aquellas personas que están pensando en otra cosa y que exploran temas y estéticas nuevas.

¿Hay un cambio de paradigma en la poesía, en relación a cómo se acercan los jóvenes a ella? Pienso que hoy no quedan muchos registros de poetas contemporáneos que piensen al género desde la solemnidad…

- Estoy de acuerdo. Por lo general la primaria y la secundaria en las escuelas le hace muy mal a la poesía, porque queda esta idea de la solemnidad lírica y eso cierra las puertas a muchos potenciales lectores… pesa la idea de que si no es solemne, no es poesía. La verdad es que también puede haber humor y referencias pop en la poesía, ya que es una mirada sobre el mundo, una disposición del cuerpo hacia una situación. Y eso se construye desde el cotidiano. Es muy interesante esta época en función de tratar de dejar registro específico de distintos estilos de vida, trayectos, subjetividades y formas de vincularse.

Volver a la poesía más personal.

- Sí. De todas maneras creo que hay que ser críticos con lo personal, porque eso es un espejo de una profundidad infinita. En ese ejercicio de mirarse a sí mismo, uno deja de ver a los demás y eso puede volverse en contra del poeta, porque no se está construyendo un vínculo con otros a partir del análisis de lo íntimo.