Con la lluvia de fondo y el mate listo solo falta lo dulce para que la escena sea perfecta. Es por eso que traemos una receta para disfrutar en los días nublados: cañoncitos de dulce de leche. Este clásico de la panadería argentina se puede hacer en casa, fácil y rápido.
Receta de cañoncitos de dulce de leche
El cañoncito de dulce de leche es una de las facturas preferidas de los argentinos, probablemente dentro del podio con la medialuna y las de pastelera, y es que este manjar bien argentino es una bomba de sabor. A continuación compartimos los ingredientes necesarios para hacerlo en casa y el paso a paso:
Ingredientes
- 2 tapas de masa de hojaldre (puede ser comprada o casera).
- 400 g de dulce de leche repostero.
- 1 huevo (para pintar).
- Azúcar impalpable (para espolvorear).
- Manteca (para engrasar los moldes).
Preparación
- Preparar la masa: estirar la masa de hojaldre sobre una superficie limpia y cortarla en tiras de aproximadamente 2 a 3 cm de ancho.
- Formar los cañoncitos: enrollar cada tira alrededor de moldes metálicos para cañoncitos (si no hay, se puede improvisar con conos de papel aluminio bien firmes). Superponer apenas la masa al enrollar para que no queden espacios.
- Pintar y llevar al horno: colocar los cañoncitos en una placa previamente enmantecada o con papel manteca. Pintarlos con huevo batido para que queden dorados.
- Hornear: llevar a horno precalentado a 180 °C durante unos 15 a 20 minutos, o hasta que estén bien dorados y crocantes.
- Enfriar y desmoldar: retirarlos del horno y dejarlos enfriar unos minutos antes de sacar los moldes con cuidado.
- Rellenar: una vez fríos, rellenarlos con dulce de leche usando una manga o cucharita.
- Toque final: espolvorear con azúcar impalpable antes de servir.
Para lograr cañoncitos bien crocantes y con capas, es clave trabajar la masa de hojaldre siempre fría. Si se ablanda mientras se manipula, llevarla unos minutos a la heladera antes de seguir. Además, es importante no estirar demasiado la masa para no aplastar las capas y perder el efecto hojaldrado tan característico.
Por otro lado, al enrollar, hay que procurar no apretar en exceso, ya que la masa necesita espacio para expandirse en el horno. Un buen pintado con huevo también hace la diferencia, ya que aporta color y brillo, pero hay que evitar que chorree hacia la base porque puede impedir que la masa leve correctamente.
