Qué no hacer con tus plantas en febrero: el error que muchos cometen

Se trata de un error que suele cometerse en esta época y puede afectar el desarrollo de la planta durante el año. Es clave tener en cuenta algunos consejos al respecto para que los árboles de tu casa crezcan sin problemas.

23 de febrero, 2026 | 17.31

Aunque el jardín luzca vibrante y saludable durante febrero, este mes representa un desafío técnico para los aficionados a la botánica. Uno de los fallos más críticos y recurrentes en esta época son las podas severas con el fin de emprolijar el paisaje.

El verdor predominante y las altas temperaturas suelen generar una falsa sensación de seguridad, ocultando el riesgo de tomar decisiones apresuradas que podrían comprometer la vitalidad de las especies durante la transición hacia el otoño. Al recortar el follaje bajo un sol abrasador, se somete a la planta a un estrés hídrico extremo y se dejan al descubierto tejidos sensibles que, sin su protección natural, sufren quemaduras irreversibles que debilitan su estructura general.

La poda drástica durante el cierre del verano provoca que los ejemplares agoten sus energías en producir follaje joven que no llegará a madurar a tiempo. Estos brotes tiernos carecen de la resistencia necesaria para afrontar el otoño, quedando expuestos a infecciones, ataques de insectos y a la sensibilidad ante las primeras bajas temperaturas de la temporada.

Para este mes, la estrategia ideal consiste en realizar intervenciones mínimas y superficiales. Limitarse a remover flores secas, follaje marchito o partes visiblemente muertas permite mantener la estética sin alterar el ritmo biológico de la especie ni forzar un crecimiento innecesario que luego no podrá sostenerse.

Cuidado de las plantas.

Resulta fundamental realizar un diagnóstico visual del entorno para identificar síntomas de malestar, tales como puntas secas o tonalidades amarillas en las hojas. Con frecuencia, estos indicios no se resuelven con las tijeras, sino corrigiendo desequilibrios en la hidratación o moderando el uso de abonos químicos que podrían estar saturando el suelo.

El desecho que puede servir para cuidar las plantas

Aunque la leche vencida ya no es apta para el consumo humano, sus componentes resultan sumamente provechosos para el cuidado del jardín. Este residuo conserva minerales esenciales como el calcio y diversas proteínas que actúan como un suplemento nutricional para las plantas, siendo particularmente efectivo en cultivos de huerta como los tomates. Al aplicarla, se potencia la capacidad de absorción de nutrientes de las especies y se estimula el desarrollo de un sistema radicular mucho más robusto y resistente.

Además de su valor nutritivo, este líquido funciona como un potente fungicida natural, capaz de mantener a raya la proliferación de bacterias y hongos que suelen afectar a las hortalizas. Su uso moderado también tiene un impacto directo en la estructura del sustrato, ya que favorece la aireación de la tierra y eleva sus niveles de fertilidad. De esta manera, se transforma un desecho doméstico en una herramienta ecológica para mejorar la salud general del suelo y de los cultivos.