Baobab: la increíble historia del árbol que guarda hasta 120.000 litros de agua en su interior

La historia de uno de los árboles más impresionantes de la naturaleza: el Baobab, conocido como el "árbol de la vida".

28 de marzo, 2026 | 10.46

El baobab, conocido como el “árbol de la vida”, es una de las especies más fascinantes y emblemáticas del continente africano. Su silueta inconfundible -tronco ancho, ramas que parecen raíces invertidas- lo convierte en un símbolo del paisaje de sabanas y zonas semiáridas, donde no solo sobrevive, sino que cumple un rol vital para el ecosistema y las comunidades humanas.

Existen ocho especies de baobab, seis de ellas endémicas de Madagascar, una presente en África continental y otra en Australia. La más conocida es el Adansonia digitata, que puede alcanzar hasta 25 metros de altura y superar los 10 metros de diámetro en su tronco. Sin embargo, lo que realmente sorprende no es su altura, sino su longevidad: algunos ejemplares tienen más de mil años, y estudios recientes sugieren que ciertos individuos podrían acercarse a los 2.000 años.

El árbol que almacena la mayor cantidad de agua

Una de las características más notables del baobab es su capacidad de almacenar agua. Durante la temporada de lluvias, su tronco esponjoso absorbe grandes cantidades -hasta 120.000 litros- que luego le permiten resistir largos períodos de sequía. Esta cualidad lo convierte en un recurso clave en regiones donde el acceso al agua es limitado. No es casual que comunidades locales lo utilicen como reserva natural o incluso como refugio.

El baobab también tiene un enorme valor cultural y económico. Sus frutos, conocidos como “pan de mono”, son ricos en vitamina C, antioxidantes y minerales. En los últimos años, el polvo de baobab ha ganado popularidad a nivel global como “superalimento”, incorporándose a jugos, suplementos y productos naturales. Además, sus hojas se utilizan en la cocina tradicional africana y su corteza sirve para fabricar cuerdas, telas y papel.

Pero el árbol no solo alimenta a las personas. Numerosas especies animales dependen de él: elefantes, murciélagos, aves e insectos encuentran alimento, refugio o sitios de nidificación en su estructura. Los murciélagos, en particular, cumplen un rol clave en su reproducción, ya que son los principales polinizadores de sus grandes flores blancas, que se abren de noche.

Un problema que agrava el futuro de la especie

A pesar de su resistencia, el baobab enfrenta amenazas crecientes. El cambio climático, con variaciones extremas en las lluvias y temperaturas, ha sido señalado como un factor en la muerte de algunos de los ejemplares más antiguos en África en las últimas décadas. A esto se suman la deforestación y la presión humana sobre los territorios donde crece.

Investigadores y ambientalistas advierten que la pérdida de estos árboles no es solo un problema ecológico, sino también cultural. El baobab forma parte de mitos, leyendas y tradiciones orales en diversas comunidades africanas, donde suele considerarse un árbol sagrado o ancestral.