Cada 23 de enero se celebra el Día Mundial del Chorizo, una fecha ideal para rendir homenaje a uno de los emblemas más queridos de la mesa argentina. En Buenos Aires, la gastronomía encuentra en este clásico múltiples interpretaciones que combinan tradición, técnica y producto. A continuación, un recorrido por espacios donde el chorizo es protagonista.
Mago
En Belgrano, Mago Parrilla propone una mirada cuidada sobre la parrilla contemporánea. Su chorizo de puro cerdo se elabora íntegramente en la casa, bajo la supervisión de la chef Débora Abrea, con una mezcla propia de especias. La cocción a la parrilla aporta un ahumado equilibrado que se acompaña con chimichurri casero, dentro de una experiencia pensada para compartir.
Malcriado
Con sedes en Parque Leloir y Tortugas Open Mall, Malcriado combina parrilla y wine bar. El chorizo aparece en múltiples formatos: desde el clásico choripán hasta opciones más elaboradas como pinchos y tablas de achuras. La propuesta destaca por su versatilidad y por el maridaje con una cuidada selección de vinos servidos por copa.
Mondongo & coliflor
Fiel a la tradición porteña, este espacio de Parque Chacabuco ofrece un chorizo artesanal 100% de cerdo elaborado especialmente para el local. Puede disfrutarse solo o en sándwich, en versión clásica con chimichurri o como choriprovo, con provoleta crocante. Una propuesta simple y contundente, sin artificios.
Viejo patrón
En Liniers, Viejo Patrón pone el foco en un chorizo artesanal que combina carne vacuna y de cerdo, tocino y especias seleccionadas. Pimienta, ajo y nuez moscada definen un perfil intenso y tradicional. Servido como entrada, resume el saber hacer de una parrilla reconocida por sus carnes de pastura y cocciones precisas.
Rufino
Ubicado en Recoleta, Rufino ofrece una versión contemporánea del chorizo artesanal. Se presenta con cherrys quemados, salsa criolla y chimichurri de hierbas, buscando equilibrio entre frescura y ahumado. También integra el Matrimonio Rufino, donde el chorizo bombón comparte protagonismo con la morcilla en clave refinada.
Hierro
En Palermo y Nordelta, Hierro celebra el chorizo casero 100% de cerdo cocido a la parrilla con carbón y quebracho colorado. El resultado es un sabor profundo, con ahumado sutil, acompañado por salsa criolla. Una entrada que refleja una cocina centrada en el fuego y el respeto por el producto.
Foga
FOGA, en Palermo, hace del humo su sello distintivo. Su chorizo ahumado forma parte de una tabla de achuras pensada para compartir, elaborada con carne de cerdo y cocida a baja temperatura en ahumador. El perfil intenso y directo se integra a una experiencia que explora distintas técnicas de ahumado.
Granero
En Rincón de Milberg, Granero apuesta por sabores auténticos en un entorno natural. El chorizo de puro cerdo se destaca por su equilibrio entre magro y grasa y una cocción precisa que prioriza la materia prima. Una opción ideal como entrada, acompañada por vinos de una cava cuidadosamente seleccionada.
Arde
Con espíritu de cantina, Arde ofrece en Villa Urquiza un chorizo de cerdo cocido a las brasas, con textura jugosa y sabor definido. Puede pedirse solo o dentro de una tabla de achuras para compartir. La propuesta resume una identidad barrial basada en producto, fuego y cocina directa.
Villegas resto
En Puerto Madero, Villegas Resto celebra el Día Mundial del chorizo con múltiples versiones: con parmesano, morrón o provoleta, además de una degustación especial. Cocidos a fuego medio con carbón de quebracho blanco, los chorizos logran un equilibrio entre crocante exterior e interior jugoso.
Madre Rojas
En Villa Crespo, Madre Rojas propone dos interpretaciones singulares: un chorizo artesanal de cerdo con salsa chalaquita y otro de wagyu con salsa hoisin tare. Ambas versiones reflejan una cocina de autor que cruza tradición parrillera con influencias contemporáneas, dentro de una propuesta que destaca el origen del producto.
