Preocupación mundial: por qué la aparición de mosquitos en Islandia es una alarma global

Por qué genera preocupación la aparición de mosquitos en Islandia. Qué tiene que ver con el cambio climático y qué cambió para que ahora sobrevivan a este clima.

15 de febrero, 2026 | 17.35

Islandia solía ser el único rincón del planeta, junto con la Antártida, donde uno podía olvidarse de los repelentes. En un mundo globalizado y plagado de insectos, la isla nórdica se mantenía como un santuario libre de mosquitos gracias a su clima errático de "descongelamiento y congelamiento" que impedía completar su ciclo de vida. Sin embargo, esa excepcionalidad acaba de romperse: reportes de octubre pasado confirman el avistamiento de ejemplares activos, una noticia que no es una curiosidad biológica, sino un síntoma de una crisis sistémica.

Históricamente, los científicos explicaban que el mosquito no fallaba en llegar a Islandia (muchos aterrizaban en aviones o barcos), sino en sobrevivir. El clima islandés solía presentar inviernos con cambios bruscos de temperatura que engañaban a las larvas; estas eclosionaban con un sol prematuro para morir congeladas al día siguiente. Hoy, la estabilidad de las temperaturas al alza está cambiando las reglas del juego.

Calentamiento global y la pérdida del "escudo" ártico

La aparición de estos insectos está directamente vinculada al aumento sostenido de las temperaturas medias en el Atlántico Norte. El cambio climático no solo implica "más calor", sino una alteración en la frecuencia de las heladas. En Islandia, los inviernos se han vuelto más cortos y predecibles, eliminando ese "golpe de frío" que funcionaba como un insecticida natural.

Este fenómeno conlleva una serie de riesgos que el hemisferio norte recién empieza a dimensionar:

  • Alteración de ecosistemas: la introducción de una especie invasora como el mosquito puede desplazar a otros insectos locales y alterar la cadena alimentaria de aves migratorias.
  • Riesgos sanitarios: con el mosquito llega la posibilidad de enfermedades que antes eran exóticas para el Ártico. Si las temperaturas siguen subiendo, especies como el Aedes aegypti o el Culex podrían encontrar nichos donde antes solo había hielo.
  • Retroalimentación climática: el Ártico se está calentando cuatro veces más rápido que el resto del mundo. La presencia de vida que antes era imposible en estas latitudes es la prueba irrefutable de que el equilibrio térmico se ha roto.