Aunque pasen los años, hay personajes que quedan guardados en una parte muy específica de la memoria colectiva, la de las tardes frente al televisor, las canciones pegadizas y el fútbol vivido con dramatismo absoluto. Gamuza, uno de los personajes más queridos de Cebollitas, pertenece exactamente a ese lugar. Y su regreso reciente volvió a activar algo inmediato en toda una generación.
Brian Caruso retomó el papel que lo hizo famoso para una nueva campaña de Fernet Branca, una publicidad atravesada por el humor futbolero argentino y la nostalgia de los 90. El eje del spot recupera una frase inolvidable de la apertura de Cebollitas: “Bancarse ser segundos, también es ser campeón”, una línea que terminó trascendiendo la ficción para convertirse en una especie de mantra popular sobre las derrotas dignas y esa costumbre tan argentina de vivir el fútbol al límite.
La campaña juega justamente con esa identidad exagerada y pasional. En el comercial, el personaje aparece en medio de chicanas futboleras con un francés todavía golpeado por el recuerdo de la final del Mundial de Qatar. La referencia conecta directamente con otro de los cantitos que quedaron instalados después de la tercera estrella: “Segundo, Francia”, convertido rápidamente en folklore de cancha y redes sociales.
Pero la vuelta de Gamuza no se limita solamente a una publicidad. También coincide con un proyecto mucho más emocional para quienes crecieron viendo la serie, el regreso de Cebollitas en formato spin-off. La nueva ficción buscará mostrar qué pasó con aquellos chicos que marcaron a toda una generación y cómo siguieron sus vidas después del fenómeno televisivo.
El chico que insistió hasta entrar al programa
La historia de Brian Caruso dentro de Cebollitas parece escrita por un guionista. El casting ya estaba prácticamente definido cuando apareció en Telefe acompañado por su mamá dispuesto a convencer a la producción de que tenía que estar sí o sí en la serie. Tenía apenas ocho años.
Según contó en distintas entrevistas, insistió tanto que terminó haciendo una prueba improvisada. Aprendió escenas que no le habían pedido y logró quedarse con un personaje que ni siquiera estaba contemplado originalmente dentro de la historia principal.
Su debut fue mínimo, una escena donde limpiaba el vidrio de un auto subido arriba de un cajón de manzanas para poder quedar a cuadro. Pero rápidamente Gamuza se convirtió en uno de los favoritos del público. Lo que inicialmente iba a ser una ficción de verano terminó explotando en popularidad. Cebollitas se extendió durante varias temporadas, llenó teatros y se transformó en uno de los mayores fenómenos infantiles de fines de los 90. En 1998, Caruso incluso ganó el Martín Fierro a Mejor Actuación Infantil gracias a su interpretación.
Después del boom televisivo, Brian siguió actuando en novelas como Muñeca Brava, Calientes, Los buscas de siempre y Todos contra Juan. Sin embargo, con el paso del tiempo eligió alejarse de la exposición constante y construyó una carrera completamente distinta.
Desde hace más de una década trabaja en el mundo de sistemas y tecnología, un ámbito alejado del ritmo de la televisión. También estudió dirección cinematográfica, se involucró en proyectos musicales y comenzó a escribir. Actualmente, trabaja en un documental sobre Cebollitas que buscará reconstruir el fenómeno cultural que representó la ficción, recuperando material histórico y testimonios de quienes formaron parte del programa.
