Revolución en el green: el coach que hackeó la enseñanza del golf con tecnología y soberanía mental

El coach Matías Hakim redefinió la enseñanza del golf combinando videoanálisis de alta velocidad y monitores de lanzamiento con biomecánica aplicada. Cómo usar los datos de última generación para lograr la autonomía del jugador sin caer en la trampa de la sobreinformación.

11 de junio, 2026 | 19.13

En el deporte, como en la política, las herramientas no sirven de nada si no se entiende para qué se usan. Matías Hakim lleva más de dos décadas enseñando golf y, en ese camino, pateó el tablero de la instrucción tradicional. Dejó atrás la vieja escuela de los noventa —basada en repetir posiciones mecánicas de forma casi alienante— para consolidar un método nacional que pone el foco en la soberanía del jugador: comprender el por qué de cada movimiento para conquistar la autonomía en el campo de juego.

La verdadera transformación llegó de la mano de la soberanía tecnológica. Hakim incorporó herramientas de última generación que redefinieron los tiempos de aprendizaje: videoanálisis de alta velocidad y monitores de lanzamiento que miden, en tiempo real, la velocidad de la cabeza del palo, el ángulo de ataque, la trayectoria inicial de la pelota y la torsión de la cara en el impacto. Donde antes había solo "olfato" o sensaciones abstractas, ahora hay datos científicos y precisión numérica.

Matías Hakim

Sin embargo, en tiempos de sobreinformación, el coach advierte sobre los peligros del fetichismo tecnológico. "Me gusta mucho utilizar la tecnología porque permite que el jugador entienda mucho más rápido qué está pasando, pero un jugador inundado de datos sin un marco conceptual puede quedar más confundido que antes", explica Hakim.

Por eso, su propuesta no es reemplazar al ser humano por la máquina, sino articular el dato con la sensación corporal. El número confirma lo que el cuerpo siente, y la biomecánica aplicada le da un anclaje real. Sin esa doble vía, la tecnología es solo un espejo caro.

Con la mirada puesta en el futuro, Hakim proyecta desembarcar en el ámbito universitario para formar a jóvenes de alto rendimiento, convencido de que el golf es, ante todo, una escuela de vida: "El aspecto mental es fundamental. El golf exige tomar decisiones constantemente y gestionar emociones". En un mundo hiperconectado, el desafío sigue siendo profundamente humano.