El costo oculto de la IA: el número alarmante de litros de agua que se necesitan para crear un solo video

Los centros de datos para la IA levantan temperaturas altísimas y, para evitar que colapsen, requieren sistemas de refrigeración 

08 de junio, 2026 | 18.32

El crecimiento acelerado de la inteligencia artificial está generando cada vez más preocupación por su impacto ambiental. Un reciente informe del Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-INWEH) reveló un dato que sorprendió incluso a especialistas: generar un único video mediante inteligencia artificial puede requerir hasta 4,1 litros de agua.

La cifra pone en evidencia un costo oculto detrás de herramientas que millones de personas utilizan a diario para crear textos, imágenes, videos y otros contenidos digitales. Según el estudio, el problema no se limita al consumo energético de la IA, sino también al enorme uso de agua necesario para mantener operativos los centros de datos que procesan estas tareas.

Por qué la inteligencia artificial necesita tanta agua

Aunque para el usuario la IA parece funcionar de manera instantánea desde una computadora o un celular, detrás de cada consulta existe una infraestructura compuesta por miles de servidores trabajando de forma simultánea.

Estos equipos generan grandes cantidades de calor y necesitan sistemas de refrigeración para evitar el sobrecalentamiento. Para cumplir esa función se utilizan importantes volúmenes de agua y electricidad. De acuerdo con el informe, el impacto ambiental de la inteligencia artificial va mucho más allá de las emisiones de carbono e incluye también el consumo de recursos hídricos, la ocupación de tierras y la extracción de minerales destinados a la fabricación de hardware.

Las preocupantes proyecciones para 2030

Las estimaciones de los investigadores muestran que el desafío podría agravarse durante los próximos años. Para 2030, los centros de datos vinculados a la IA consumirían cerca de 945 teravatios-hora de electricidad por año, una cifra equivalente a casi tres veces el consumo eléctrico combinado de Pakistán, Bangladesh y Nigeria.

En paralelo, la huella hídrica global del sector podría alcanzar los 9,3 billones de litros de agua anuales, mientras que la superficie ocupada por la infraestructura tecnológica superaría los 14.500 kilómetros cuadrados. Incluso, la ONU advirtió que el consumo de agua asociado a la IA podría llegar a equiparar las necesidades básicas de 1.300 millones de personas.

Estos equipos generan grandes cantidades de calor y necesitan sistemas de refrigeración.

Otro aspecto destacado del informe es que entre el 80% y el 90% del consumo energético total de la inteligencia artificial ocurre durante su uso cotidiano y no únicamente en la etapa de entrenamiento de los modelos. Esto significa que cada interacción realizada por millones de usuarios alrededor del mundo contribuye al aumento de la demanda de energía y recursos para sostener el funcionamiento de esta tecnología.

Pese a este panorama, los especialistas sostienen que la IA también puede convertirse en una herramienta para mejorar la eficiencia energética y optimizar procesos industriales. El desafío, aseguran, será encontrar un equilibrio entre innovación tecnológica y sostenibilidad ambiental.