La última aparición pública de Taty Almeida ocurrió el 18 de abril de 2025, cuando recibió el título de doctora honoris causa de la Universidad de Buenos Aires (UBA), la máxima distinción académica que entrega esa casa de estudios. A sus 95 años, la histórica integrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora participó de un acto cargado de emoción en la Facultad de Filosofía y Letras.
Sentada en una silla de ruedas y con el tradicional pañuelo blanco sobre la cabeza, Almeida fue ovacionada por cientos de personas que colmaron el aula magna de la facultad. Durante la ceremonia recibió el reconocimiento a más de cinco décadas de lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia, una causa que abrazó tras la desaparición de su hijo Alejandro Almeida en 1975.
Durante el acto, las autoridades universitarias destacaron el papel que tuvieron las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo en la construcción de la democracia argentina y en la búsqueda de justicia por los crímenes cometidos durante el terrorismo de Estado. En ese marco, el rector Ricardo Gelpi remarcó la importancia de defender los valores democráticos frente a los discursos de odio y el negacionismo.
El mensaje de Taty Almeida
Al tomar la palabra, Almeida agradeció la distinción y recordó a las Madres que ya no estaban presentes. "En mí están todas las Madres: las que aún están, las que no están pero siempre van a seguir estando", expresó. La referente también recordó a su hijo Alejandro, desaparecido cuando tenía 20 años y cursaba el primer año de Medicina. "Antes que nada era un militante político", afirmó.
Uno de los momentos más recordados de su discurso llegó cuando reivindicó el valor de la militancia y se dirigió especialmente a las nuevas generaciones. "Militancia es compromiso. Compromiso que han tomado tantos jóvenes, que son nuestra esperanza. Ustedes son los que van a continuar luchando por la Memoria, la Verdad y la Justicia", señaló y agregó: "La lucha no termina, la lucha continúa".
Además, Taty recordó que cada vez quedaban menos integrantes de la generación fundadora de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. "Quedamos tres Madres, nada más, y dos Abuelas", dijo en una de las frases que más repercusión tuvieron aquella jornada aunque, lejos de transmitir resignación, insistió: "Ya hemos pasado la posta. De a poquito, porque a pesar de los bastones y las sillas de ruedas, las locas seguimos de pie".
