Una tragedia familiar enlutó a la localidad de Bella Vista, provincia de Tucumán, luego de que el cuerpo sin vida de Julio Cruz fuera encontrado el pasado martes en el río Salí. El hombre, padre de siete hijos, había desaparecido dos días antes tras lanzarse desesperadamente a las aguas para intentar rescatar a dos de sus niños, que habían quedado atrapados en un islote producto de una crecida repentina del caudal.
El hallazgo se produjo varios kilómetros aguas abajo del sitio donde Cruz fue visto por última vez, luego de casi 48 horas de intensa búsqueda que involucró a fuerzas policiales, equipos de rescate y personal especializado.
La Comisaría de Bella Vista confirmó el triste desenlace y señaló que, una vez localizado el cuerpo, la Justicia tomó intervención inmediata para las actuaciones correspondientes.
La noche del desesperado intento de rescate
El episodio trágico ocurrió durante la noche del domingo, en pleno temporal que afectaba a gran parte de la provincia. Las fuertes lluvias incrementaron de forma súbita y violenta el caudal del río Salí. Los hijos de Cruz, de 14 y 17 años, quedaron aislados en un islote, imposibilitados de regresar a tierra firme.
Al percatarse de la situación, el hombre, en un acto de amor y desesperación paternal, se arrojó al agua con el objetivo de socorrerlos. Sin embargo, la fuerza imparable de la corriente lo arrastró de inmediato, separándolo de sus hijos y de la orilla.
Una familiar de la víctima relató los angustiantes momentos: “A las nueve de la noche ya empezó a crecer el agua y los hijos quedaron en una isla atrapados. El padre no podía rescatarlos y nos llamó alrededor de las once de la noche”.
La desesperada búsqueda familiar y el rescate de los niños
Ante la emergencia, la familia y vecinos organizaron de inmediato una búsqueda. “Mi esposo y nuestros familiares salimos a buscarlos hasta las cinco de la mañana”, contó la familiar. Mientras tanto, se activó un complejo operativo oficial para rescatar a los dos adolescentes atrapados. Afortunadamente, tras los esfuerzos coordinados, ambos menores lograron ser rescatados con vida.
La búsqueda de Julio Cruz, sin embargo, se extendió durante dos largos días. Su cuerpo fue localizado finalmente con apoyo aéreo. La misma familiar, en medio del dolor, expresó: “Gracias a Dios lo encontramos, si el helicóptero no llegaba, lo perdíamos”, reconociendo el trabajo de la Policía Lacustre.
El dolor de una familia destrozada y un triste antecedente
La pérdida es devastadora para la familia. Una tía de la víctima reveló que Cruz era “el único sostén económico de la familia ya que no tienen madre”. Y agregó, con profunda tristeza: “Siento mucha tristeza por la familia, ahora los hijos quedaron solos”.
Lamentablemente, esta tragedia no es un hecho aislado en el río Salí. Las autoridades han insistido en “extremar cuidados y reforzar las medidas de prevención en las zonas ribereñas”, destacando el alto riesgo que representan las crecidas súbitas. Solo cinco días antes, había sido encontrado el cuerpo de Sebastián Cisneros, un adolescente de 15 años que desapareció mientras pescaba en el mismo río.
Un antecedente aún más similar y desgarrador se remonta a noviembre de 2019. En esa oportunidad, Daniel Rojas, de 44 años, murió ahogado en el mismo río tras lanzarse para salvar a su hijo de 14 años, quien también había caído al agua. El menor fue rescatado, pero el padre fue arrastrado por la corriente.
La historia, tristemente, se repitió con Julio Cruz, quien perdió la vida en un heroico y último intento por proteger a los suyos, dejando en evidencia, una vez más, la fuerza letal y la imprevisibilidad de los cursos de agua ante eventos climáticos extremos.
