Tomar agua puede hacer mucho más que quitar la sed, especialmente en personas mayores de 60 años. Diferentes investigaciones científicas establecieron que la hidratación adecuada puede prevenir el Alzheimer, infección urinaria, hipertensión y hasta accidentes cerebrovasculares.
Por qué es fundamental tomar agua después de los 60 años
A medida que el cuerpo envejece, el centro cerebral que regula la sensación de sed pierde sensibilidad y las personas comienzan a tomar menos agua. Esto incrementa el riesgo de deshidratación y la propensión a ciertas enfermedades.
Un estudio de científicos de Corea del Sur, del KBASE Research Group, reveló que las personas que consumen menos 1,2 litros de agua (cinco vasos) por día suelen tener mayores depósitos de amiloide-β en el cerebro. Esta proteína llega en forma de placas y puede llevar al desarrollo del Alzheimer, ya que la falta de hidratación impacta directamente en la sustancia blanca cerebral.
Además, de acuerdo a un artículo publicado en la revista British Journal of Nutrition, la falta de hidratación no solo afecta la salud física de las personas, sino el rendimiento cognitivo y su estado de ánimo.
Según la investigación, la “la deshidratación sostenida incrementa considerablemente las probabilidades de infecciones urinarias, hipertensión y accidente cerebrovascular”. Además, reduce la memoria a corto plazo y la atención visual sostenida.
Cuánta agua debería tomar una persona de más de 60 años por día
Los especialistas aconsejan que todos, especialmente las personas mayores de 60 años, consuman 2 litros de agua por día. La clave está en tomar esa cantidad a lo largo del día.
En concreto, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) recomienda 2 litros para mujeres y 2,5 litros para hombres diariamente, pero esa cantidad se puede ajustar en función de la dieta, el clima y la actividad física. Siempre es clave consumir alimentos que contengan agua y consultar con un profesional de la salud en caso de tener dudas.
