Planificar ataques como el tiroteo de Santa Fe, publicar manifiestos y dejar "huella" en la comunidad: así funciona por dentro True Crime Community

Un informe de Inteligencia había señalado a la comunidad a la que ahora se conoció que participaba el chico que disparó y mató en el colegio. En Argentina, se investigan más de 7 casos vinculados a esa comunidad.

08 de abril, 2026 | 13.30

A poco más de una semana de la tragedia en la escuela N° 40 de San Cristóbal, provincia de Santa Fe, se reveló que G.C. -el chico que disparó y mató a un adolescente e hirió a otros dos en la mañana del lunes 30 de marzo- se había unido a True Crime Community, una comunidad en Internet que está señalada como una “organización criminal transnacional” que reúne jóvenes y adultos que investigan, analizan y hasta imitan homicidios masivos y ataques indiscriminados con armas de fuego. Así lo confirmó en conferencia de prensa el gobernador de la provincia de Santa Fe, Maximiliano Pullaro y la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva.

“No fue un brote psicótico y no tiene que ver con el bullying. Lo que sí se pudo detectar que este joven de la localidad de San Cristóbal, este adolescente, participaba de una red internacional, de una subcultura digital, que se denomina TCC, y desde ese lugar, parten de la veneración a delitos violentos, asesinatos violentos, y, en algunos casos, llegan también a la imitación de la comisión de este tipo de delitos", expresó.

Esa comunidad web está separada en distintas subcomunidades y entre ellas, hay grupos cuya fascinación son los diversos ataques mortales en escuelas. Una de las más conocidas es la masacre de Columbine, ocurrida en 1999 en Estados Unidos y la fascinación por este ataque reúne a distintos adolescentes de todo el mundo en diferentes salas de la red Discord. En una de esas, interactuaba el atacante.

Según el informe de la Secretaria de Análisis Integral del Terrorismo Internacional, varios “centros de investigación especializados en extremismo violento” identificaron la consolidación de una comunidad digital llamada “la comunidad del crimen verdadero” y señala que “se ha comenzado a observar la producción de narrativas que reinterpretan determinados ataques y a sus perpetradores como figuras admiradas o heroicas”. Es por esto que, tras el ataque en la escuela de San Cristóbal, los investigadores notaron que G.C. fue señalado en la sala de Discord como “héroe nacional” al tiempo que otros integrantes se burlaron y consideraron el ataque como “un verdadero fracaso”.

La investigación en nuestro país por las adhesiones a la red “True Crime Community” fue clave para detectar siete casos en los que trabaja la Justicia y según fuentes oficiales, se logró frenar posibles ataques en distintos colegios.

Las mismas fuentes revelaron que varias investigaciones sirvieron para clarificar detalles dentro de la investigación general, ya que las advertencias internacionales daban cuenta de distintas acusaciones que tenían que ver con posibles crímenes de odio pero que, en pleno análisis del caso, se descubrió que los sospechosos eran parte de este submundo digital. Sin embargo, el informe oficial preocupa a los investigadores porque destaca que cualquier ataque es una inspiración para los integrantes de estos grupos y no descartan que después de cada atentado exista “planificación o ejecución” de algún nuevo episodio.

Según el informe de la Secretaría de Análisis Integral del Terrorismo, no existe un elemento político ni una ideología especifica que reúna a quienes integran estas comunidades sino una serie de practicas que veneran a la violencia como un fin en si mismo y que, además, glorifican a los agresores, estetizan la violencia y construyen canales digitales bajo un paraguas de extremismo violento que genera un efecto de contagio y un ciclo vicioso de imitación y radicalización. Además, resulta claro que los perpetradores buscan la trascendencia pública, por lo que se vuelve un rastro importante la estética y la simbología alrededor del ataque.

Los distintos niveles dentro de la organización

En el informe, además, destaca la existencia de distintos niveles dentro de la comunidad investigada que funciona en parte como una secuencia escalonada. Así se ubica en el primer nivel a aquellos integrantes que son identificados como un “consumidor pasivo” y solo ven documentales o escuchan podcast de crímenes reales con el objetivo de analizarlos e investigarlos por curiosidad o interés criminológico. En un segundo escalón, los integrantes de la comunidad dejan de analizar esos crímenes y se convierten en un “objeto de culto”. El tercer nivel está marcado por la interacción en canales de Discord o Telegram donde se festejan abiertamente los ataques y se promueve e incentiva a otros a cometerlos. Por último se llega al cuarto nivel, el señalado como más peligroso, donde “una pequeña minoría” planifica ataques, publica manifiestos y busca dejar “una huella en la comunidad”.

Este informe ya fue analizado por los investigadores del crimen en la escuela santafesina y el análisis de los teléfonos de G.C. los llevó a la detención de otro adolescente que está acusado de ser  encubridor del ataque fatal y que, según fuentes de la investigación, formaba parte de algún grupo que conocía lo que el asesino planeaba hacer la mañana del lunes 30. Mientras tanto, tras la tragedia en San Cristóbal, detuvieron a un joven de Sunchales que amenazaba con matanzas escolares y se repitieron al menos tres casos de chicos que llevaron armas al colegio. Ahora, el temor de los especialistas es que exista “un efecto contagio” aunque no solamente vinculadas a la imitación de lo obtenido en redes sino que alertan por la predisposición existente a resolver cualquier situación por medio de la violencia extrema.