Argentina enfrenta una caída histórica en la vacunación: la cobertura contra el VPH apenas supera el 55%

Las coberturas de vacunación pediátrica muestran una tendencia descendente consolidada desde hace diez años. En 2025, los niveles nacionales promedio se ubicaron entre el 70% y el 85%, con diferencias marcadas entre provincias.  

04 de marzo, 2026 | 11.35

Argentina atraviesa actualmente uno de los niveles más bajos de cobertura de vacunación pediátrica, y en este contexto, el Virus del Papiloma Humano (VPH) ocupa un lugar central en la discusión, ya que se trata de la infección de transmisión sexual más frecuente. A nivel nacional, en 2024 la cobertura alcanzó apenas el 55,5% en mujeres y el 50,9% en varones, tras una caída sostenida desde 2015. Se estima que cuatro de cada cinco personas sexualmente activas lo contraerán en algún momento de sus vidas.  

La transmisión del VPH ocurre principalmente a través del contacto con piel y mucosas durante cualquier tipo de relación sexual. Basta un solo contacto para adquirir la infección, mientras que no se transmite por compartir objetos ni por el uso de baños públicos, como se creía erróneamente.

Además, aunque existen más de cien tipos de VPH, aproximadamente 40 de ellos pueden afectar la zona genital o anal, lo que incrementa el riesgo de complicaciones si la infección persiste. 

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Según la doctora María Cecilia Torroija, “el VPH es muy común y muchas veces no da síntomas, por eso la información y la prevención son fundamentales”. Según la especialista, hablar del tema sin prejuicios y acompañar a las familias desde el sistema sanitario permite reducir riesgos.  

la cobertura contra el VPH apenas supera el 55%  

Si bien en la mayoría de los casos la infección desaparece por sí sola, en otros puede persistir y provocar distintos tipos de cáncer. De hecho, se estima que el 99% de los casos de cáncer cervicouterino están vinculados al VPH. Asimismo, según datos del Observatorio Global del Cáncer, este tipo de cáncer es el tercero más frecuente en mujeres y la cuarta causa de mortalidad por cáncer en mujeres jóvenes en Argentina. También puede generar otros cánceres relacionados, como el de ano, vagina y vulva.  

Aunque no existe un tratamiento específico para eliminar el virus, sí hay formas de prevenirlo y de detectar sus consecuencias en etapas tempranas. En este sentido, la educación sexual integral, el uso del preservativo, los controles ginecológicos de rutina y la vacunación cumplen un rol central.  

Vacunación contra el VPH

La baja cobertura de la vacuna contra el VPH se inscribe en un deterioro más amplio en la adherencia al Calendario Nacional de Vacunación. Los expertos advierten que el principal desafío no es iniciar los esquemas, sino garantizar que se completen en tiempo y forma.  

De acuerdo con los últimos datos oficiales del Ministerio de Salud de la Nación, las coberturas de vacunación pediátrica muestran una tendencia descendente consolidada desde hace 10 años. En 2025, los niveles nacionales promedio se ubicaron entre el 70% y el 85%, con diferencias marcadas entre provincias.  

En este sentido, Fernando Burgos, médico pediatra y jefe de la Sección Ambulatoria de Pediatría del Hospital Austral, advirtió: “Argentina cuenta con uno de los calendarios de vacunación más completos de la región. El desafío actual es el cumplimiento”.  

Según Burgos, “a medida que los chicos crecen, disminuye la frecuencia de las consultas pediátricas y eso impacta directamente en la vacunación. Al quedar dosis pendientes, se genera una falsa sensación de protección”.

Finalmente, este mismo patrón se replica en la adolescencia y afecta directamente la vacunación contra el VPH. A nivel nacional, en 2024 la cobertura alcanzó apenas el 55,5% en mujeres y el 50,9% en varones, tras una caída sostenida desde 2015.  

La caída se hace evidente al comparar las distintas etapas del calendario. En vacunas como rotavirus, quíntuple/séxtuple o poliomielitis, la cobertura desciende varios puntos porcentuales entre la primera dosis y las siguientes. El punto más crítico aparece en las vacunas correspondientes a la segunda infancia. A los cinco años, las coberturas de refuerzo de triple viral y varicela rondan apenas entre el 45 y 47%, lo que implica que más de la mitad de los niños no reciben las dosis necesarias.