Quién fue Dánica, qué fue de la nena de la propaganda y el duro origen de la marca

La historia de Dánica, la clásica marca argentina. Cuál fue su duro origen y qué fue de la nena de "Era para untar, era para untar".

15 de julio, 2026 | 21.00

Corría el año 1939 cuando un inmigrante danes instaló en Llavallol la primera planta de Dánica. Christian Boll es el protagonista de esta historia, un hombre que nació en Dinamarca en 1887 y que ya de joven inmigró a la Argentina junto a su esposa Karen.

Una vez en el país, se dedicó al negocio lechero, primero en Córdoba y luego en Sagier, Santa Fe, dado que esta localidad estaba próxima a una estación del ferrocarril y le permitía abaratar costos del traslado de la manteca y caseína que producía.

Con el tiempo su nombre se fue haciendo conocido dentro de la industria, pero el boom vendría tiempo después con un descubrimiento que le cambiaría la vida. Boll notó que Argentina la margarina no tenía la misma calidad que en Dinamarca y allí vio una punta para un gran negocio. Mientras que acá se producía con grasa, en el país europeo lo hacían con aceite hidrogenado. Fue así que, decidido a cambiar esta industria, viajó a su país natal en busca de maquinaria y materia prima necesaria.

La Dánica Dorada tuvo su boom en los años '60.

Sin embargo, Boll no contaba con que la guerra explotara en el medio. Él logró regresar a tiempo pero la maquinaria se vio retrasada. Una vez terminado el conflicto bélico, el hombre pudo hacerse de sus medios de producción e instalar finalmente la fábrica de Dánica en Llavallol.

Quién era Dánica y qué fue de la nena de la propaganda

A pesar de que muchos creen que Flora Dánica podría tratarse de una mujer, en verdad este nombre estaba inspirado en una marca de porcelana danesa. Sin embargo, la marca quedó fuertemente ligada a la imagen de una niña, no solo por el dibujo que acompaña sus productos, sino por la propaganda que terminó por popularizar a la margarina en los años '60.

La protagonista de esta publicidad era una niña a la que su madre la enviaba a comprar Dánica Dorada. En el medio del trayecto se pone a saltar la soga con unas niñas y se olvida del nombre de la marca, pero recuerda "Era para untar, era para untar". Una vez en el almacén repite esta frase y desde el mostrador le responden "Ah! Era para untar, entonces es Dánica Dorada".

Esta publicidad se filmó en 1973 y su actriz se llama Carla Crucianelli, que por entonces tenía 7 años. El éxito del comercial fue tal que era reconocida en la calle y la llamaban de programas de televisión. En la actualidad tiene poco más de 60 años y se muestra feliz en las redes sociales, donde tiene unos 900 seguidores.