Se puede llegar en tren por menos de $2000: el pueblo poco conocido ideal para una escapada de fin de semana largo

A poco más de 100 kilómetros de Buenos Aires, Abbott conserva el ritmo pausado de los antiguos pueblos ferroviarios. Con calles tranquilas, almacenes históricos y propuestas gastronómicas de campo, es una alternativa perfecta para desconectarse sin gastar de más.

06 de julio, 2026 | 17.19

A veces no hace falta recorrer cientos de kilómetros para encontrar un destino diferente para disfrutar durante el fin de semana largo. En el corazón de la provincia de Buenos Aires, a poco más de una hora de la Ciudad en auto y con conexión ferroviaria, Abbott aparece como una de esas localidades que parecen detenidas en el tiempo. Con menos movimiento que otros pueblos turísticos bonaerenses y una identidad profundamente ligada al campo y al ferrocarril, se convirtió en una opción cada vez más buscada para quienes quieren aprovechar un fin de semana largo sin alejarse demasiado.

Ubicado en el partido de Monte, Abbott nació alrededor de la estación ferroviaria inaugurada a fines del siglo XIX y todavía conserva buena parte de esa atmósfera característica de los pueblos que crecieron al calor de las vías. Sus calles arboladas, las construcciones antiguas y el ritmo pausado invitan a bajar un cambio apenas se llega.

Uno de los principales atractivos del destino es que puede visitarse utilizando transporte público. La localidad cuenta con estación propia del Ferrocarril Roca y forma parte del recorrido entre Cañuelas y Monte. Esto permite organizar una escapada económica sin necesidad de usar automóvil. 

Para llegar hay que tomar el tren Roca en Plaza Constitución, más precisamente el ramal Ezeiza. Luego, combinar con el ramal que se dirige a Cañuelas y empalmar con el tren a Monte que para en Abbott. Este tipo de traslado lleva aproximadamente 3 horas y tiene un costo de $1211 de ida.

Qué hacer en Abbott

A diferencia de otros destinos donde la agenda está repleta de actividades, el encanto de Abbott pasa justamente por lo contrario. La propuesta consiste en caminar sin apuro, recorrer sus calles y disfrutar de una jornada de tranquilidad rural. Entre los lugares más representativos se encuentran los antiguos almacenes de ramos generales, verdaderos símbolos de la vida de pueblo bonaerense. También sobresalen la histórica iglesia Santa Margarita de Cortona y diversas construcciones vinculadas a los primeros años de la localidad.

El entorno campestre también invita a recorrer los alrededores, disfrutar del aire libre y observar una postal cada vez más difícil de encontrar cerca de las grandes ciudades: caminos rurales, campos abiertos y un silencio que se volvió un lujo para muchos visitantes.

Otro de los grandes atractivos de Abbott es su propuesta gastronómica. Los visitantes suelen acercarse para disfrutar de parrillas, picadas, empanadas y platos típicos de la cocina criolla en restaurantes y pulperías tradicionales que mantienen el espíritu del pueblo. Muchos viajeros eligen combinar un almuerzo de campo con una caminata por el casco urbano, una fórmula sencilla pero efectiva para desconectarse de la rutina y vivir una experiencia distinta durante unas horas.