Entre montañas, valles y rutas escénicas, la provincia de Salta ofrece propuestas de escapadas para todos los perfiles de viajeros. En el mapa de rincones por descubrir, emerge una de las joyas de los Valles Calchaquíes: Molinos, un pueblo que combina patrimonio histórico, hospitalidad y un entorno natural privilegiado.
Molinos nació a mediados del siglo XVII y conserva aún hoy gran parte de su identidad. Está ubicado sobre la Ruta Nacional 40, a 210 kilómetros de la capital salteña y a 116 kilómetros de Cafayate.
Sus calles tranquilas, las construcciones de adobe y los tradicionales techos de cardón reflejan la historia de una localidad que debe su nombre a los antiguos molinos harineros impulsados por las aguas de los ríos Amaicha y Molinos, fundamentales para el desarrollo económico de la región durante la época colonial.
Un paseo por la historia, con sabores y vinos de altura
El principal atractivo del pueblo es su casco histórico. Allí se destaca la Iglesia San Pedro Nolasco. Fue declarada Monumento Histórico Nacional como templo del siglo XVIII que conserva los restos embalsamados de Nicolás Severo de Isasmendi, el último gobernador realista de Salta. Su arquitectura barroca colonial y los detalles en madera de cardón la convierten en una visita imperdible.
Frente a la plaza principal se encuentra la histórica Hacienda de Molinos, antigua residencia de Isasmendi y actual hotel boutique con restaurante. Es uno de los mejores lugares para degustar platos tradicionales, como las empanadas salteñas, el locro o preparaciones con carne de llama, acompañados por los reconocidos vinos de altura de la región.
Naturaleza y experiencias para disfrutar en Molinos
Los alrededores de Molinos también ofrecen algunos atractivos para quienes buscan disfrutar del contacto con la naturaleza. A pocos kilómetros se encuentra la Bodega Colomé, que es reconocida tanto por sus vinos como por albergar el Museo James Turrell, dedicado al arte de la luz.
Otra parada recomendada es la Laguna de Brealito, un espejo de agua rodeado de cerros que invita a realizar caminatas, observar aves o disfrutar de la fotografía de paisajes alucinantes.
La forma más práctica y directa de llegar a Molinos es volar hasta la ciudad de Salta y continuar desde allí por la Ruta Nacional 40, atravesando además algunos de los paisajes más emblemáticos del noroeste argentino.
El viaje, en sí mismo, forma parte de una experiencia que combina naturaleza, historia y cultura en cada uno de sus kilómetros.
