Durante la emisión de TN, el periodista Mario Massaccesi reflexionó sobre la dinámica política del Gobierno nacional respecto al envío de fondos y obras a las provincias a cambio de apoyo legislativo, en un análisis que puso el foco en una de las contradicciones más señaladas de la gestión libertaria.
En su análisis, el conductor señaló: "Y también entran en modo casta. Un gobierno que dijo que no iba a parecerse en nada a la casta. Porque esto de 'te doy obras a cambio de votos en el Congreso'... Y hay obras que se necesitan, las obras las necesita la gente hace mucho tiempo".
La frase del conductor apunta directamente a uno de los ejes centrales del discurso con el que La Libertad Avanza llegó al poder: la promesa de terminar con las prácticas tradicionales de la política argentina, entre ellas el uso discrecional de la obra pública como moneda de cambio parlamentaria. Para Massaccesi, esa lógica —lejos de desaparecer— se repite bajo otro signo político.
Rutas "hechas pelotas" en todo el país
Profundizando sobre la situación edilicia y vial en las provincias, agregó: "Estoy hablando concretamente de las rutas que están hechas pelotas. Rutas nacionales y rutas provinciales. Están hechas pelotas a lo largo y a lo ancho del país. ¿Qué, me vas a dar obras porque necesitás los votos? Mientras tanto murió muchísima gente, te hacen pelota el auto o no podés viajar, viajás en condiciones realmente de peligro extremo".
El planteo del periodista pone el acento en una consecuencia concreta del ajuste en materia de infraestructura: el deterioro de las rutas nacionales y provinciales, un reclamo que desde distintos sectores —gremios de transporte, gobernadores e intendentes— se viene sosteniendo desde hace meses. La referencia a los siniestros viales y al riesgo cotidiano de circular por rutas en mal estado busca correr la discusión del terreno estrictamente presupuestario hacia el impacto directo en la vida de la gente.
"Nos dijeron que eran distintos"
Finalmente, el conductor fue contundente respecto a las promesas de campaña de la gestión oficial y el uso político de la obra pública: "Eso también hacía a la casta, esto de arrancamos las obras cuando hay campaña y cuando necesitamos los votos en el Congreso. Y nos dijeron que eran distintos, y estaría bueno que sean distintos para que las obras lleguen a la gente cuando la gente las necesita, no cuando ellos necesitan los votos".
Con esa reflexión, Massaccesi resume el núcleo de su crítica: la distancia entre el discurso fundacional del Gobierno —que se presentó como una ruptura total con la vieja política— y una práctica que, según su lectura, termina replicando los mismos mecanismos que supuestamente venía a desterrar. La discusión por la obra pública y su uso como herramienta de negociación legislativa vuelve así al centro de la agenda política, en un contexto donde el estado de la infraestructura vial sigue siendo motivo de reclamo en buena parte del país.
