La peste no es enfermedad erradicada y sigue matando

Un informe de la cadena alemana Deutsche Welle advierte que la bacteria continúa infectando en Estados Unidos y África. Los síntomas se confunden con una gripe común, provocando desenlaces trágicos.

13 de julio, 2026 | 13.06

Asociada históricamente a las devastadoras pandemias que diezmaron a Europa en el siglo XIV, la peste provocada por la bacteria Yersinia pestis sigue siendo una amenaza real para la salud pública global. Según el Instituto Robert Koch (RKI), cada año se notifican hasta 3.000 casos en todo el mundo. Las regiones más afectadas hoy en día son la República Democrática del Congo, Uganda y Madagascar —donde se registran entre 250 y 500 contagios anuales—, pero la enfermedad también sigue apareciendo de forma esporádica en el oeste de los Estados Unidos.

El gran peligro actual no radica en la falta de medicamentos, ya que los antibióticos modernos son altamente eficaces contra la infección, sino en la dificultad para detectarla a tiempo. Debido a que hoy es una enfermedad poco frecuente en Occidente, sus primeros síntomas (fiebre alta, cansancio y dolores corporales) suelen confundirse con una gripe común o infecciones menores. Esto lleva a los profesionales médicos a recetar reposo o tratamientos erróneos, permitiendo que la bacteria se multiplique con velocidad y ataque los órganos, lo que resulta mortal casi en el 100% de los casos si no se interviene de inmediato.

La transmisión se presenta en tres variantes: la peste bubónica (transmitida por picaduras de pulgas de roedores infectados), la septicémica (infección generalizada en sangre por mordeduras directas de mamíferos) y la neumónica, que se contagia entre personas a través de microgotas en el aire y ataca los pulmones.

Aunque en Europa Occidental la enfermedad desapareció en 1945 gracias a la mejora en las condiciones de higiene que erradicaron la convivencia con roedores en los hogares, los laboratorios internacionales trabajan contrarreloj en las zonas endémicas para mejorar las capacidades de detección temprana antes de que los cuadros se vuelvan irreversibles.

En una reciente publicación firmada por la Agencia Deutsche Welle, el biólogo molecular Holger Scholz, director del Laboratorio Nacional de Referencia para Yersinia pestis del RKI, advirtió sobre la letalidad de este descuido clínico en los brotes actuales: "Los primeros pacientes casi siempre mueren porque el diagnóstico no se hace a tiempo y el tratamiento no se inicia con la suficiente rapidez". Para combatir este problema, el equipo liderado por Scholz trabaja en estrecha colaboración con los ministerios de salud de zonas críticas, particularmente en Madagascar.

 

La prioridad absoluta de estos expertos es fortalecer la infraestructura de los laboratorios locales para agilizar los análisis bioquímicos. El especialista alemán recordó el trágico caso de un deportista en los Estados Unidos que salió a correr y fue enviado a su casa tras presentar malestar corporal. "Murió porque nadie pensó en la peste", lamentó, insistiendo en que la concientización del personal médico es tan urgente como la provisión de medicamentos.

 

Con información de la Agencia Deutsche Welle.