En el barrio de la Recoleta, a unos pocos pasos del cementerio, se encuentra el Gomero, un árbol de más de 200 años. Este ejemplar cuenta con el título de ser el más longevo de la Ciudad de Buenos Aires, lo que lo convirtió en uno de los íconos naturales más importantes del paisaje porteño.
Ubicado en la Plazoleta Juan XXIII, sobre la avenida Presidente Manuel Quintana al 596, este árbol histórico se encuentra allí desde el siglo XVIII. Su gran tamaño, sus ramas extendidas y las historias que rodean su origen lo transformaron en una parada obligada para vecinos, turistas y amantes de la naturaleza.
La historia del Gomero de la Recoleta: quién lo plantó
A pesar de su importancia histórica, el origen exacto del Gomero todavía genera algunas dudas y existen distintas versiones sobre cómo llegó a la Ciudad de Buenos Aires.
Por un lado, una de las teorías atribuye la plantación a los Padres Recoletos, quienes habrían sembrado el ejemplar alrededor del año 1718. Sin embargo, otra versión sostiene que el responsable pudo haber sido el ingeniero agrónomo Martín José de Altolaguirre, quien en 1781 desarrolló un frondoso huerto donde cultivaba especies exóticas con fines forestales, agronómicos y ornamentales.
Siguiendo esta línea del relato histórico, se estima que otros gomeros que pueden verse actualmente en la Plaza San Martín de Tours serían descendientes directos de este histórico árbol.
Cómo es el árbol más longevo de la Ciudad de Buenos Aires
El Gomero pertenece a la especie Ficus macrophylla, conocida popularmente como "gomero" o "ficus australiano", originaria de Australia. Este alcanza una altura aproximada de 18 metros, posee un tronco de alrededor de siete metros de diámetro y ramas que pueden extenderse hasta los 30 metros de largo, superando incluso un metro de diámetro en algunos sectores.
Asimismo, sus raíces también son especialmente vigorosas, algo fundamental para su crecimiento y permanencia a lo largo de los años. Además de sus dimensiones, el árbol presenta hojas persistentes de color verde oscuro en su parte superior y tonos rojizos en su cara interior. Durante el verano y el otoño produce frutos globosos de tonalidad púrpura similares a pequeños higos.
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Por último, otro detalle que llama la atención de quienes visitan el lugar es la escultura que acompaña al árbol. Se trata de una obra del artista Joaquín Arbiza Brianza que representa al titán griego Atlas sosteniendo una de las ramas más extensas del Gomero. La pieza, construida con más de tres mil piezas de automóviles soldadas y ensambladas, fue donada a la Ciudad en 2014.
