Hace miles de años, la Patagonia estaba habitada por un animal que hoy parecería salido de una película. Se trataba del milodón, un oso perezoso gigante que podía alcanzar los tres metros de largo y superar la tonelada de peso, muy distinto a la pequeña versión del mamífero que conocemos hoy.
Aunque se extinguió al final de la última Edad de Hielo, sus restos fósiles permitieron reconstruir cómo era este coloso de la megafauna sudamericana, que recorría los paisajes del sur de Argentina y Chile alimentándose de hojas, arbustos y pastizales.
Cómo era el oso perezoso gigante que habitó la Patagonia
El Milodon darwinii pertenecía al grupo de los osos perezosos gigantes que poblaron América durante el Pleistoceno. Alcanzaba aproximadamente tres metros de longitud y podía superar la tonelada de peso, por lo que era uno de los mamíferos más imponentes de su época.
Su cuerpo era robusto, con patas muy fuertes provistas de grandes garras curvas que utilizaba para defenderse y para acercar ramas y hojas hacia su boca. A pesar de su tamaño, era un animal herbívoro que se alimentaba principalmente de pastos, arbustos y hojas.
Los estudios indican que poseía una piel especialmente gruesa, reforzada con pequeños huesos llamados osteodermos, que funcionaban como una especie de armadura natural y lo protegían de los grandes depredadores que compartían su hábitat.
Aunque su aspecto podía resultar intimidante, los científicos creen que era un animal de movimientos lentos y hábitos tranquilos, muy distinto a la imagen agresiva que suele asociarse con los grandes mamíferos prehistóricos.
Cuándo fue descubierto el milodón
El milodón se volvió mundialmente famoso a fines del siglo XIX gracias al descubrimiento de la Cueva del Milodón, en el sur de Chile, muy cerca de la frontera con Argentina. Allí aparecieron restos excepcionalmente conservados, entre ellos piel, huesos, pelos e incluso excrementos fosilizados.
El extraordinario estado de conservación de esos materiales llevó, en un primer momento, a pensar que la especie podía haber sobrevivido hasta tiempos relativamente recientes. Si bien esa posibilidad fue descartada con posteriores investigaciones, el hallazgo permitió conocer detalles únicos sobre su anatomía y su forma de vida.
En Argentina también se encontraron numerosos fósiles de milodón, especialmente en distintas zonas de la Patagonia, lo que confirmó que la especie vivió a lo largo del extremo sur del continente.
