Los últimos rastros de Loan, a días de una audiencia clave: el botín plantado, el ADN en la camioneta y las pistas que todavía se discuten

En la previa al debate contra los 17 imputados, se pondrá sobre la mesa la valoración de los elementos que formarán parte del proceso. La discusión y la valoración de las pruebas podría convertir la búsqueda del menor en una discusión técnica.

25 de febrero, 2026 | 14.50

A pocas horas de la audiencia previa al juicio por la desaparición de Loan Danilo Peña, ocurrida el 13 de junio de 2024 en el Paraje El Algarrobal -a pocos kilómetros de 9 de Julio, Corrientes-, la expectativa se abre sobre las diferentes pruebas que serán debatidas durante el proceso que hoy tiene en el banquillo a los 17 imputados pero que pone el foco de atención principal en los acusados por el delito de "sustracción y ocultamiento del menor".

Así, la elevación a juicio que impulsó la jueza Cristina Pozzer Penzo ponía en evidencia una serie de pruebas que se debatirán y que comprometen seriamente a los acusados. En debate, hay cuatro puntos clave que permiten trazar una línea fundamental que busca probar la existencia de un plan de actuación que, sea cual sea la hipótesis investigada, ubica en la escena a los sospechosos, algunos de los cuales se metieron solos en la investigación y aportaron detalles que los terminaron dejando tras las rejas.

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Pocas horas después del inicio de la desesperada búsqueda, en la zona se encontró un botín que fue reconocido como el que tenía puesto el nene al momento de la desaparición. Para los investigadores no pasó desapercibido que dos de los imputados, Laudelina Peña (su tía) y el ex comisario Walter Maciel, se disputaran el hallazgo de lo que en ese momento era una pieza clave para la búsqueda; pero que luego, las pericias determinarían que no sólo era prueba plantada sino que buscaba distraer la investigación y marcar otro camino a seguir en la investigación.

En el expediente quedó pendiente de probar que el calzado había sido entregado por otra de las imputadas, María Victoria Caillava, a la tía del menor para que fuera enterrado en la zona. Pero en la escena también apareció un expolicía, amigo del entonces comisario y el plan fracasó. En el debate, se espera que las declaraciones del testigo puedan poner luz sobre el hallazgo y quienes participaron, teniendo en cuenta además que en la escena también estuvo una hija de Laudelina.

De allí podría sospecharse que, una vez que declaren, sean acusados de falso testimonio y así, con el correr de las jornadas se abran nuevas rutas de investigación.

La aparición de “pruebas plantadas” no queda sujeta únicamente al botín del pequeño. En el expediente, también figura como prueba una toalla con una mancha de sangre que fue levantada de uno de los lugares más nombrados en la investigación: la famosa escuela abandonada. Dicha toalla fue reconocida por la mamá de Loan como un “objeto” que su hijo llevaba ese día y que tras ser ubicada puso en duda si ese espacio había sido un lugar de escondite y traspaso de manos del pequeño previo a sacarlo de allí.

El lugar fue rastrillado y peritado varias veces. En las declaraciones se sumó que José, el papá del pequeño, aseguró que quiso ir al lugar pero le interrumpieron el paso y le aseguraron que ya habían registrado en dicha zona. El mismo punto, además, se nombró como el lugar donde podría haber aparecido a la noche pero luego se transformó en una “falsa aparición” que sumó más misterio a la búsqueda.

Otra cuestión que será de debate tiene que ver con la extracción de Loan del campo de su abuela. Para los investigadores el traslado del menor pone en el centro de la escena a Carlos Pérez y Victoria Caillava. La acusación se desprende de que las pericias sobre la camioneta Ford con la que el matrimonio fue al almuerzo y el Ford Ka de la exfuncionaria municipal con el que luego viajaron a Chaco, arrojaron “presencia” del menor

En el expediente la jueza Pozzer Penzo señaló las diferentes pericias que se hicieron y manchas que se peritaron, arrojaron resultados positivos. Además, los investigadores marcaron una sospecha que va más allá de lo pericial y que tiene que ver con la presentación de coartadas y la entrega de datos clave de distintos horarios y movimientos, “como si supieran que les iban a preguntar y planearon cada detalle”, describieron.

El misterio de la “falsa aparición” de la madrugada del 14 de junio es uno de los detalles que buscarán resolver en el juicio. Según el expediente, más de 12 horas después de la desaparición, corrió la noticia tanto entre quienes participaban de la búsqueda como de todo el pueblo de que el pequeño había sido encontrado. El detalle de las conversaciones encontradas en distintos teléfonos fue la pieza clave que dio a los acusadores la hipótesis de que se trató de un movimiento de los imputados para ganar tiempo y distraer la búsqueda para avanzar con el plan criminal.

En la elevación a juicio, incluso, la magistrada detalló que “hubo gente en el pueblo que conoció de la aparición antes de quienes estaban rastrillando el campo”; una situación que amplió la sospechas sobre si el pequeño había aparecido en la zona y fue rápidamente trasladado de nuevo o si del acto de ocultamiento participaron personas que aún no figuran en la acusación.

La expectativa quedó abierta en base a la valoración de los últimos rastrillajes y operativos en la zona de la desaparición. Los últimos pedidos avanzaron directamente sobre propiedades y lagunas que están en los campos de la familia Pérez-Caillava, dejando en evidencia que gran parte de la investigación y las sospechas los ponen como artífices principales. Allí todas las hipótesis ubican al matrimonio como quienes no sólo participaron activamente en la desaparición y ocultamiento, sino que también podrían ser ubicados como los últimos que vieron al menor a pesar de no participar de la excursión al naranjal donde desapareció.

Así, todas estas cuestiones -aunque no las únicas-, serán llevadas a debate y se discutirá cómo fueron los movimientos de cada uno de los imputados principales junto a los otros 10 que se sumaron días más tarde y participaron activamente para desviar la investigación. Mientras tanto, la esperanza de la familia sigue puesta en que con la llegada del juicio los acusados rompan el pacto de silencio y digan qué pasó y qué hicieron con Loan.