El pronóstico climático para el verano 2026 da un giro significativo con implicancias directas para el campo y las ciudades: el fenómeno de La Niña, que suele asociarse a sequías y restricciones de lluvia en la región pampeana, está perdiendo fuerza de manera acelerada y ha entrado en una fase de neutralidad. Según el análisis de especialistas de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), esto abre la puerta a un escenario de “lluvias sin freno” para los meses críticos de enero y febrero, alejando el fantasma de la escasez hídrica que preocupaba a los productores al inicio de la campaña.
El consultor de la BCR, Alfredo Elorriaga, explicó que el enfriamiento del Océano Pacífico ecuatorial—la señal que define a La Niña—ya alcanzó su punto más bajo y ahora avanza de forma sostenida hacia la neutralidad. Los datos de la temperatura superficial del mar (SST) muestran que el evento tocó un mínimo de -0.68°C hace un mes y se moderó a -0.61°C, confirmando que se trató de una “Niña corta, débil y de baja incidencia climática”. En la primera semana de enero, la anomalía ya se ubicó en -0.5°C, un umbral que los técnicos consideran dentro de la neutralidad.
Un cambio de fase crucial para el régimen de lluvias
Esta transición hacia la neutralidad en el Pacífico es la noticia climática más relevante de la temporada. Elorriaga fue contundente al afirmar que “es muy difícil que vuelva a producirse un enfriamiento del Pacífico que condicione las lluvias en lo que resta del verano”. En términos prácticos, esto significa que La Niña deja de ser el factor dominante que restringe la entrada de sistemas de lluvia a la Argentina. El océano deja de “frenar” las precipitaciones, permitiendo que los frentes de tormenta y la humedad proveniente del norte se desarrollen con mayor normalidad.
Esta tendencia ya se pudo observar en el comportamiento reciente del tiempo. Incluso durante episodios de bloqueo atmosférico en el centro del país—que suelen generar tiempo seco y estable—la humedad logró ingresar desde el norte, dejando lluvias significativas en varias provincias. Este patrón, donde otros factores ganan preponderancia por encima de La Niña, es el que los expertos esperan que se consolide durante las próximas ocho semanas, que son decisivas para el maíz temprano y otros cultivos estivales en sus etapas más sensibles.
MÁS INFO
Señales alentadoras en el corto y mediano plazo
Más allá del escenario oceánico general, los modelos de pronóstico a corto plazo también muestran señales alentadoras para la región productiva núcleo. El desplazamiento de un centro de alta presión que había estado limitando la formación de lluvias sobre el área central del territorio ha mejorado las condiciones para la convección. Esto eleva las probabilidades de eventos pluviales significativos en el corto plazo, particularmente sobre el norte de la región pampeana.
Si bien Elorriaga advierte que el contexto sigue siendo dinámico y que los pronósticos de corto plazo siempre conservan un margen de incertidumbre, el balance actual es claramente positivo. Existen más fundamentos para esperar un verano con lluvias dentro de los rangos normales o superiores, sin el condicionamiento restrictivo típico de un evento Niña fuerte. La atmósfera parece haber encontrado su camino para generar precipitaciones a pesar de los patrones que intentan inhibirlas.
Implicancias directas para la producción agrícola nacional
Para el sector agropecuario argentino, este cambio de fase no es una noticia climática más; es un alivio concreto y un factor de estabilidad. El maíz temprano, que se encuentra en pleno período crítico de definición de rinde—donde cada milímetro de agua cuenta—es el cultivo más beneficiado por esta perspectiva. Un enero y febrero con adecuada oferta hídrica permitiría a las plantas atravesar las fases de floración y llenado de grano sin el estrés que marcó las últimas campañas.
MÁS INFO
La pérdida de protagonismo de La Niña como “freno climático” principal permite a los productores y asesores planificar con un grado mayor de certeza. Si bien la agricultura siempre convive con el riesgo, la desaparición de este factor de restricción macro permite enfocarse en el manejo agronómico y las decisiones técnicas, con la expectativa de que el clima no será un limitante severo. Este escenario, de confirmarse en las próximas semanas, podría ser la clave para sostener los rindes potenciales y asegurar el éxito de la campaña de granos gruesos más importante del año.
