Cansancio, ansiedad y caída del cabello: la enfermedad silenciosa que millones tienen sin saberlo

Las enfermedades tiroideas siguen siendo una problemática subdiagnosticada. Según la OMS, alrededor de 750 millones de personas en el mundo padecen algún trastorno relacionado con la tiroides y más del 60% desconoce su condición.

05 de junio, 2026 | 14.26

El cansancio persistente, los cambios en el peso, la ansiedad, el insomnio y la caída del pelo son síntomas que suelen atribuirse al estrés o al ritmo de vida cotidiano. Sin embargo, detrás de estas señales puede esconderse una alteración de la tiroides, una glándula clave para el equilibrio hormonal del organismo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca de 750 millones de personas padecen alguna enfermedad tiroidea y más de la mitad lo desconoce.

“La tiroides actúa como una verdadera directora de orquesta hormonal, ya que regula funciones esenciales como el metabolismo, la energía, el ritmo cardíaco, la temperatura corporal, el sueño y hasta el estado de ánimo”, explicó la endocrinóloga Nora Antelo. Cuando esta glándula presenta alteraciones, el impacto puede extenderse a distintos sistemas del cuerpo y afectar significativamente la calidad de vida.

Los síntomas que suelen pasar desapercibidos

Uno de los principales desafíos en el diagnóstico de las enfermedades tiroideas es que sus manifestaciones suelen confundirse con situaciones cotidianas, como el estrés, el cansancio acumulado o incluso los cambios hormonales asociados a determinadas etapas de la vida.

Fatiga persistente, dificultad para controlar el peso, ansiedad, insomnio, caída del cabello, piel seca, cambios en el estado de ánimo o sensibilidad excesiva al frío o al calor son algunos de los síntomas más comunes. Sin embargo, muchas personas conviven durante años con estas señales sin consultar a un médico.

“Es muy frecuente que los pacientes atribuyan estos síntomas a la edad, a la menopausia o al ritmo de vida actual. Por eso, el diagnóstico precoz es fundamental para iniciar un tratamiento oportuno y evitar complicaciones”, señaló Antelo.

Entre las patologías más habituales se encuentran el hipotiroidismo, que se produce cuando la glándula genera menos hormonas de las necesarias, y el hipertiroidismo, caracterizado por una producción excesiva. También son frecuentes los nódulos tiroideos, que en muchos casos se detectan de manera incidental durante estudios realizados por otras causas.

La importancia de los controles y los hábitos saludables

Para evaluar el funcionamiento de la glándula tiroides existen estudios específicos como los dosajes hormonales, las ecografías con Doppler color y, en determinados casos, la punción con aguja fina guiada por ecografía para analizar nódulos sospechosos.

Los especialistas también advierten sobre los riesgos de la automedicación y del consumo de suplementos promocionados para adelgazar, aumentar la energía o acelerar el metabolismo. “Muchos de estos productos pueden contener sustancias que alteran el funcionamiento tiroideo. La automedicación nunca es inocente y siempre debe evitarse”, remarcó la endocrinóloga.

Si bien no todas las enfermedades tiroideas pueden prevenirse, adoptar hábitos saludables contribuye al cuidado de la función hormonal. Mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física regularmente, reducir el consumo de ultraprocesados y alcohol, dormir entre siete y ocho horas diarias y consultar ante síntomas persistentes son algunas de las recomendaciones.

La clave es escuchar al cuerpo. Muchas veces normalizamos síntomas que no son normales y postergamos la consulta. Un chequeo a tiempo puede hacer una gran diferencia”, cerró la Nora Antelo.