La mítica conductora argentina, Mirtha Legrand, vive hace más de tres décadas en un departamento luminoso ubicado en pleno centro de Buenos Aires. Su hogar se destaca por reunir obras de arte, muebles afrancesados y grandes ventanales que aportan una estética clásica y elegante.
El living principal es amplio y recibe mucha luz natural gracias a los ventanales que dan hacia los parques cercanos. Allí, se combinan sillones en tonos beige con almohadones en colores pastel y alfombras que brindan calidez al ambiente. Sobre la mesa ratona de mármol, piezas de plata realzan la decoración.
Las paredes están decoradas con obras de gran formato de artistas como Alejandro Debonis, Basaldúa, Lescano y Soldi. Estas piezas dialogan armoniosamente con estatuillas y lámparas imponentes. Además, el espacio está adornado con portarretratos familiares y objetos de colección que reflejan la historia personal de la conductora de 99 años, equilibrando lo ornamental con lo funcional.
En el comedor, una mesa de madera para ocho personas es el centro de atención, acompañada por una vajilla de plata que resalta en el lugar. Alfombras clásicas y una araña de caireles completan un ambiente sobrio, ideal para encuentros íntimos y celebraciones familiares, donde no faltan servilletas bordadas y cristalería fina.
Los detalles del departamento de Mirtha Legrand
El escritorio funciona como un espacio de trabajo rodeado por una biblioteca del piso al techo, llena de ejemplares antiguos y objetos personales. Este mueble de estilo Luis XV fue intervenido por Daniel Tinayre, esposo fallecido de la conductora que volvió con La Noche de Mirtha (El Trece) quien también influyó en la decoración original del departamento, conservando detalles de marquetería y herrajes originales.
La unidad cuenta con cuatro dormitorios, incluyendo uno en suite con un amplio vestidor. Además, dispone de un playroom pensado para el ocio. La cocina, con despensa y lavadero independiente, se complementa con una habitación de servicio con baño propio, reflejando una distribución que prioriza la funcionalidad sin perder el estilo cuidado en cada terminación.
Por último en la casa de Mirtha Legrand se destaca un balcón fue transformado en un patio de invierno, equipado con sillas, mesa y una variada colección de plantas, un espacio pensado para pausas y momentos de lectura. En conjunto, la casa refleja una mezcla entre tradición, arte y objetos de plata, mostrando un estilo decorativo que resume décadas de vida pública y un marcado gusto por lo clásico.
