Las garrapatas suelen asociarse a entornos silvestres, pero lo cierto es que también pueden estar presentes en jardines de viviendas, donde conviven con animales y encuentran condiciones favorables para sobrevivir. Según los organismos sanitarios, no es necesario un bosque para que aparezcan, solo basta con sectores con el pasto alto, humedad y vegetación densa.
La evidencia científica no respalda la idea de que ciertas plantas “atraigan” garrapatas. Sin embargo, estos parásitos prosperan en ambientes frescos, húmedos y protegidos del sol, como en la unión entre el pasto y la maleza, abajo de los arbustos o entre hojas acumuladas.
Estudios y recomendaciones de distintas universidades como la de Cornell señalan que los bordes de vegetación cerrada y la hojarasca generan el microclima ideal para que se mantengan activas. En esa línea, organismos como Texas A&M sugieren evitar la hiedra rastrera en las zonas de paso y favorecer la entrada de luz solar para reducir la humedad.
Dónde se esconden y en qué zonas revisar
Para disminuir el riesgo, es necesario prestar atención a los sectores más propensos del jardín. Entre ellos se encuentran el pasto crecido, los bordes del terreno, los canteros muy cerrados, la leña apilada, las paredes de piedra con hojas acumuladas y las áreas de sombra constante.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan mantener el pasto corto, retirar la hojarasca y despejar maleza y arbustos cercanos a la casa. También aconsejan generar franjas secas, con piedras o astillas de madera, que separen el césped de las zonas más silvestres.
Otro aspecto clave es que las garrapatas suelen llegar transportadas por animales, tanto silvestres como domésticos. Por eso, es fundamental revisar a perros y gatos después de que estén al aire libre y consultar al veterinario sobre métodos de prevención de garrapatas.
Cómo protegerse de las garrapatas
Además del cuidado del entorno, la prevención individual resulta también fundamental. En esta línea es que se recomienda utilizar repelentes aprobados, con ingredientes como DEET, picaridina, IR3535 o aceite de eucalipto limón (PMD), que cuentan con evaluación de seguridad y eficacia.
También es importante revisar la piel luego de pasar tiempo en espacios verdes. Ante la aparición de síntomas como fiebre, sarpullido o lesiones que se expanden tras una picadura, se aconseja consultar con un profesional de la salud. Con medidas simples de prevención, es posible reducir el riesgo de exposición, sin renunciar al disfrute del espacio verde.
