Milei impulsa un plan de empresas “sin humanos” y defiende una IA sin regulación 

El Presidente comparó el fenómeno que está produciendo la Inteligencia Artificial con la Revolución Industrial. La apuesta desregulatoria del mandatario contrasta con el nuevo rumbo que adoptó Donald Trump.

04 de junio, 2026 | 14.15

El presidente Javier Milei volvió a promover las bondades de la Inteligencia Artificial (IA) y dio detalles sobre su plan para impulsar empresas “sin humanos”. Bajo el paraguas legal específico que presenta el proyecto de "Súper RIGI", el Presidente tiene en mente crear una nueva figura jurídica denominada "sociedad no humana" ("non-human corporation"), pensada para entidades gestionadas por agentes o robots de IA. El entusiasmo desregulatorio del mandatario argentino se produce mientras el faro libertario que representa la gestión de Donald Trump toma el camino inverso.   

"La responsabilidad limitada no es un lujo para estas entidades; es una condición previa para su existencia", escribió Milei en una columna publicada en The Financial Times. Este concepto implica que, si una empresa quiebra o acumula deudas, sus accionistas solo arriesgan el capital invertido y no su patrimonio personal. Según el mandatario, las futuras "sociedades no humanas" administradas por IA deberán contar con esa misma protección jurídica para que puedan desarrollarse y atraer inversiones.

El texto también menciona elementos que se encuentran especificados en el proyecto oficialista, como el tratamiento preferencial en materia impositiva. "Estas sociedades se beneficiarán de un bajo tipo impositivo de sociedades", señaló Milei. Otro de los aspectos que destacó es que los accionistas podrán "elegir la ley de gobierno corporativo que prefieran", dentro de un esquema que, según el mandatario, buscará mantener a la inteligencia artificial "libre de regulación" para favorecer su desarrollo y atraer inversiones tecnológicas a la Argentina.

El mandatario también presentó la iniciativa como una estrategia para posicionar al país como un polo global de innovación tecnológica. "Estamos abiertos para los negocios", afirmó, antes de señalar que Argentina pretende ofrecer "el entorno legal y fiscal más atractivo para las empresas de IA que definirán el siglo XXI". En ese sentido, sostuvo que su objetivo es que Buenos Aires se convierta para la inteligencia artificial en lo que Ámsterdam representó para el comercio mundial durante el siglo XVII.

El "Súper RIGI" y las "sociedades no humanas"

Aunque en su columna Milei habló de futuras "sociedades no humanas" administradas por inteligencia artificial, el proyecto de ley enviado al Congreso no utiliza esa figura jurídica. En cambio, establece que las inversiones deberán canalizarse a través de Vehículos de Proyecto Único (VPU), que podrán constituirse bajo formas societarias tradicionales como sociedades anónimas, SRL, sucursales de firmas extranjeras o contratos asociativos.

La iniciativa sí confirma varios de los beneficios adelantados por el Presidente, entre ellos, una alícuota reducida del 15% en el Impuesto a las Ganancias, una tasa del 7% sobre dividendos —que bajará al 3,5% después de cuatro años—, exenciones arancelarias para importar bienes de capital y exportar producción, y mecanismos especiales para recuperar el IVA de las inversiones.

El proyecto también considera a la inteligencia artificial como una "industria de frontera" y un sector estratégico para el desarrollo económico. Según el texto oficial, el objetivo es remover obstáculos regulatorios y económicos que impidan la llegada de inversiones tecnológicas a gran escala. Además, el denominado "Súper RIGI" garantiza estabilidad tributaria, aduanera, cambiaria y regulatoria por 30 años. 

A contramano del mundo 

La apuesta de Milei por una inteligencia artificial "libre de regulación" contrasta con el giro que comenzó a exhibir la administración de Donald Trump en Estados Unidos. Esta semana, el mandatario republicano firmó un decreto que obliga a las empresas tecnológicas a someter los nuevos modelos de IA a supervisión gubernamental antes de su lanzamiento al público.

La medida representa un cambio respecto de la política de no intervención que había caracterizado a la Casa Blanca durante los primeros meses de la gestión. El debate se aceleró a partir de las preocupaciones sobre los efectos de la inteligencia artificial en áreas sensibles como la ciberseguridad y la seguridad nacional.

Según trascendió, Trump venía evaluando distintas alternativas para aumentar el control estatal sobre la tecnología sin afectar la innovación. El mes pasado incluso retiró a último momento un decreto que contemplaba revisiones oficiales de hasta 90 días para los nuevos sistemas de IA antes de su puesta en funcionamiento.