En un contexto marcado por la inflación, la caída del poder adquisitivo y la falta de políticas concretas para aliviar el costo de vida por parte del Gobierno provincial, cada vez más vecinos de Jujuy acuden a la panadería del Servicio Penitenciario provincial para poder comprar pan a precios económicos.
Ubicada en la intersección de avenida Pueyrredón y Esteban Echeverría, en el barrio Gorriti, la panadería registra un movimiento constante de clientes que buscan cuidar el bolsillo. Mientras los precios continúan en alza, son los propios vecinos quienes buscan mecanismos para enfrentar la situación.
Según explicaron las autoridades del organismo, la propuesta nació con un objetivo social y no comercial. La producción está a cargo de personas privadas de la libertad que reciben formación en panificación como parte de su proceso de capacitación e inserción laboral. Actualmente, alrededor de 20 internos participan de las tareas de elaboración en cada área productiva, una experiencia que también se desarrolla en otras unidades penitenciarias de la provincia.
La diferencia de precios explica gran parte del interés que genera el local. Entre los productos más demandados se encuentran el pan con grasa y los bizcochos, que se venden a $2.000 el kilo; los tomatitos, a $1.800; el pan galleta, a $1.750; el pan de salvado, a $1.800; las facturas, a $2.800 la docena; y los grisines, también a $1.800 el kilo.
En ausencia de políticas que permitan recuperar el poder adquisitivo o amortiguar el impacto de la crisis sobre los sectores medios y populares, los jujeños apelan a estrategias propias para llegar a fin de mes, en un escenario donde cada vez más familias deben recurrir a alternativas de bajo costo para garantizar alimentos básicos en la mesa.
La crisis de Sadir golpea a los trabajadores
La recesión económica y la pérdida del poder adquisitivo golpea con fuerza al sector comercial en Jujuy. En las últimas semanas, la combinación de una drástica caída en las ventas y el incremento de los costos operativos determinó el cierre de alrededor de 20 locales comerciales, que provocó que más de una veintena de trabajadores perdieran sus puestos de trabajo.
El titular del Centro de Empleados de Comercio (CEC) de Jujuy, Miguel Mamani, manifestó su profunda preocupación por la velocidad con la que se está deteriorando la actividad comercial en la provincia. "Lamentablemente tenemos que decir que se han cerrado comercios, que la caída de las ventas está impactando de manera negativa y obviamente esto repercute en el empleo", señaló Mamani.
De acuerdo con el relevamiento del gremio, la crisis no discrimina sectores y afecta a diversos rubros por igual. La imposibilidad de sostener las estructuras de costos ante una demanda en picada obligó a dueños a bajar las persianas de forma definitiva. "Nadie llega a fin de mes, no hay ventas", aseguró el titular del CEC en diálogo con Canal 7.
Mamani explicó la encrucijada que atraviesan tanto los comerciantes como los consumidores en el contexto actual: según afirmó, "el empleador trata de cerrar números y aplica la reducción de personal" como última medida de supervivencia antes del cierre definitivo.
Lejos de ver un piso para la crisis desatada por el presidente Javier Milei y el gobernador Carlos Sadir, desde el sector mercantil miran el corto plazo con alarma. Mamaní advirtió que, de no mediar una reactivación del consumo que alivie los bolsillos de los jujeños, el escenario laboral se tornará aún más complejo.
