La crisis presupuestaria que atraviesan las universidades nacionales alcanzó un punto crítico en el área de salud. En una conferencia de prensa realizada en las escalinatas del Hospital de Clínicas José de San Martín, los directores de los centros asistenciales dependientes de la Universidad de Buenos Aires (UBA) brindaron un diagnóstico desolador: de no mediar una transferencia inmediata de fondos por parte del Gobierno, la atención de pacientes y la formación de profesionales podrían cesar de manera inminente.
“En un mes y medio no sabemos si vamos a poder seguir prestando la atención a los pacientes", sentenció Marcelo Melo, director general del Clínicas durante la rueda de prensa. El médico explicó que el dinero que ingresa mediante el cobro a obras sociales y medicinas prepagas hoy debe ser derivado enteramente a gastos de emergencia, específicamente para la compra de insumos y medicamentos.
Asimismo, Melo destacó que los costos en medicina están dolarizados y sufren aumentos constantes, lo que vuelve insostenible la gestión operativa con un presupuesto congelado: "Cualquiera de ustedes se queda estupefacto de los costos, imagínense lo que son los costos hospitalarios multiplicados por veinte o por treinta", graficó ante los medios.
El reclamo no se limita solo a la falta de insumos, sino que apunta a un deterioro salarial que califican como "desproporcionado". Según Norberto Lafos, director del Instituto de Investigaciones Médicas Alfredo Lanari, el sistema registra un retraso salarial superior al 50%. La brecha con la realidad económica es alarmante: mientras la línea de pobreza para una familia se estima en 2,2 millones de pesos, el 80% del personal hospitalario percibe ingresos por debajo de ese umbral.
- Médicos residentes con dedicación exclusiva: $1.500.000.
- Enfermeros: $1.100.000.
- Personal administrativo y de limpieza: $1.000.000.
"Nos exigen tener una salud digna y universidades que sean ejemplares, pero la parte salarial no acompaña a esas exigencias", denunció el director del Lanari, al describir la circunstancia crítica que atraviesa el sistema hospitalario y universitario público.
Esta situación pone en jaque a una de las redes sanitarias más importantes del país: el sistema de hospitales de la UBA no solo atiende a miles de personas anualmente, sino que es el corazón de la investigación y la docencia médica en Argentina. Instituciones de referencia como el Instituto de Oncología Ángel H. Roffo, el Instituto Vaccarezza, el Hospital Odontológico y el Hospital Escuela de Veterinaria integran este sistema que hoy se declara en emergencia por la falta de envío de fondos operativos en lo que va del año.
Desde el Poder Ejecutivo, fuentes oficiales sostuvieron que el Presupuesto 2026 contempla 79 mil millones de pesos para los hospitales universitarios y aseguran que dichas partidas fueron transferidas. Sin embargo, la UBA desmiente la disponibilidad de estos recursos para el funcionamiento diario y ratifica que la asfixia financiera es real.
El conflicto se da en un clima de alta tensión social, tras una semana de paros de la federación Conadu Histórica en reclamo por el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario. Como respuesta a este escenario de incertidumbre, la comunidad educativa y sanitaria ya se organiza para la Marcha Federal Universitaria el próximo martes 12 de mayo, que tendrá su epicentro en Plaza de Mayo para exigir una solución definitiva al desfinanciamiento de la educación pública.
