La diputada nacional por La Libertad Avanza, Lilia Lemoine, opinó sobre los señalamientos de racismo contra Argentina que comenzaron a circular durante el Mundial 2026 y ensayó, junto al periodista oficialista Luis Majul, una particular explicación geopolítica e histórica sobre el origen de las críticas.
Durante su intervención, Lemoine planteó que los ataques al conjunto nacional responden a la falta de diversidad racial en el plantel: "Vos fíjate nuestra Selección, ¿por qué la atacan? Porque no hay gente de color, no hay negros, digamos. Somos todos blancos en la Selección. Entonces, el odio que se intentó infligir sobre nuestra Selección al principio y en Mundiales pasados es que no había negros, y por eso nos empezaron a decir racistas", afirmó la legisladora.
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Ante la intervención de otra panelista, quien remarcó que, si bien en el equipo no hay afroamericanos, sí hay futbolistas que provienen de "sectores muy humildes" y de una "extracción social muy baja", Lemoine coincidió pero redirigió el foco del análisis hacia los países que, a su criterio, concentran las verdaderas problemáticas de discriminación: "Por supuesto. En Argentina no somos racistas. Si hay un país que tiene problemas graves de racismo es Estados Unidos... Bueno, no solo Estados Unidos, los países con más problemas de racismo están en África, dicho sea de paso. Y de hecho, ahí empezó la esclavitud y se terminó en Occidente", sostuvo.
"Del Soviet, del comunismo": la teoría sobre el origen de las críticas
Seguidamente, la diputada sostuvo que situar la carga del racismo en los países occidentales responde a una estrategia ideológica originada en la Guerra Fría y atribuible a la izquierda global: "Que al hombre occidental le estén constantemente calzand
o el mote de ser racista y de ser esclavista es ridículo. ¿Y de dónde viene? Del Soviet, de los países soviéticos, del comunismo, de la izquierda, de los aliados de la izquierda que es un país como Irán, proxies del terrorismo constante", argumentó.
Finalmente, al ser consultada sobre los dichos de figuras internacionales como el actor estadounidense Samuel L. Jackson —quien había realizado comentarios críticos hacia el país—, Lemoine fue contundente al calificar esas posturas: "Es una barbaridad. En Hollywood, lamentablemente, es desinformación, es mentira, es una agresión totalmente repudiable. Como artista será un gran artista, pero como persona la verdad que deja mucho que desear por decir una cosa así a todo un país", concluyó.
