De la Espriella rompió la transición, acusó a Petro de "golpista" y convocó al Ejército

El presidente electo de Colombia denunció que el mandatario saliente no reconoce su triunfo en el balotaje y busca "atornillarse en el poder". Pidió ayuda a la comunidad internacional.

07 de julio, 2026 | 14.17

La transición política en Colombia ingresó en una zona de peligro institucional absoluto. El presidente electo, el dirigente de ultraderecha Abelardo de la Espriella, anunció la ruptura total de los equipos de traspaso de mando con el gobierno saliente de Gustavo Petro. En un duro mensaje, De la Espriella acusó al actual mandatario de planear un "golpe de Estado" y lanzó un abierto llamado a las Fuerzas Armadas para que intervengan en defensa de la Constitución y la democracia.

La crisis estalló a raíz de la negativa de Petro y de su candidato oficialista, Iván Cepeda, de reconocer explícitamente la victoria de la oposición en el balotaje del pasado 21 de junio. Desde el triunfo opositor, el oficialismo de izquierda viene convocando a jornadas de "resistencia pacífica", una movilización que el mandatario electo calificó como un "disfraz de un plan perverso para atornillarse en el poder" a solo un mes del recambio presidencial.

"Quiero que sepan que seré un tigre defendiendo a Colombia de los golpistas. Que nadie dude de ello. No podemos dejar que nos arrebaten lo que logramos en las urnas en una épica batalla democrática", advirtió De la Espriella. Durante un discurso transmitido en sus redes sociales, De la Espriella subió la apuesta y aseguró que la resistencia de Petro a entregar el poder responde al pánico. "Tienen miedo por el destape de toda la corrupción que campeó en estos cuatro oscuros años de desgobierno y las consecuencias legales que vendrán", disparó, vinculando directamente a la gestión saliente con el "narcoterrorismo" y con el régimen venezolano de Nicolás Maduro.

Bajo este argumento, el líder de la derecha colombiana justificó su decisión de congelar el traspaso administrativo. "No podemos estar sentados a la mesa con una banda de golpistas y corruptos que no reconoce al pueblo soberano", sentenció, dejando al país en un limbo institucional a pocas semanas de la fecha fijada para la asunción formal.

El punto que encendió las alarmas en toda la región fue la apelación directa de De la Espriella al aparato militar y a los organismos extranjeros. El presidente electo exigió formalmente a las Fuerzas Armadas que "cumplan con su juramento de proteger la Constitución" ante lo que considera un quiebre inminente del orden democrático, al tiempo que solicitó el respaldo urgente de la comunidad internacional.

A pesar del clima de fuerte polarización y de las amenazas de bloqueos en las calles por parte de los movimientos sociales afines a Petro, De la Espriella intentó mostrar autoridad: "Quienes hoy ostentan el poder pasarán a ocupar el lugar que toda democracia reserva para las minorías políticas: el de la oposición. No voy a tolerar la intimidación ni la violencia".

Con información de EuropaPress.