Por la crisis que atraviesa la provincia de Zdero, cerró otro hotel emblemático en Chaco y 30 empleados se quedaron sin trabajo

El Hotel Covadonga dejó de funcionar y marcó el fin de una etapa en la hotelería local. El cierre impacta en la comunidad, en un contexto de fuerte retracción del sector turístico.

09 de abril, 2026 | 17.09

A raíz de las crisis económica que atraviesa Chaco, golpeada por el ajuste que lleva adelante el gobernador Leandro Zdero, el sector turístico suma un cierre más al circuito chaqueño. Tras 74 años de historia, el Hotel Covadonga de Resistencia anunció su cierre definitivo y con ello se marcó el final de una etapa histórica para la hotelería chaqueña.

Con más de siete décadas de actividad, el establecimiento dejó de funcionar y tal decisión no solo impactó en la comunidad, sino que además dejó sin trabajo a 30 empleados. Ubicado en la esquina de Güemes y Brown, en pleno centro de la capital chaqueña, el Covadonga fue durante años un punto de referencia para la ciudad. No solo ofrecía alojamiento, sino que también era sede de eventos, conferencias y encuentros sociales.

Una despedida cargada de emoción

“Esta familia hotelera se despide. Después de tantos años compartiendo historias, momentos y encuentros, hoy cerramos esta etapa con profunda emoción”, el cierre fue comunicado por la familia Peláez a través de un mensaje en redes sociales, donde expresaron el impacto emocional de la decisión:

El cierre dejó a 30 trabajadores sin empleo, lo que profundiza la preocupación en un contexto económico ya complejo. Desde la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos, su secretario general Walter Ábalos señaló que el personal se encuentra en la negociación de las indemnizaciones.

Además, advirtió que existían deudas con el gremio y que la empresa arrastraba dificultades desde antes de la pandemia. Según explicó, en los últimos años se registraron pagos parciales, tensiones laborales y una relación deteriorada con el personal.

Desde la Asociación de Hoteleros del Chaco encendieron las alarmas tras el cierre. Su presidente, Matías Raffart, aseguró: "La noticia fue un golpe para una actividad que ya venía en retroceso y que hoy sobrevive con márgenes cada vez más ajustados".

"La hotelería formal viene perdiendo terreno por varios frentes a la vez: menos empresas envían viajantes, cayó el movimiento corporativo, hay menos eventos que sostengan la ocupación y la recuperación económica que el sector esperaba, todavía no termina de llegar", indicó. 

La competencia de los alquileres temporarios

El auge de los alojamientos temporarios gestionados mediante plataformas digitales se consolidó como un factor determinante en la crisis del sector. En Resistencia, existen aproximadamente 900 unidades de este tipo que operan sin una regulación formal, lo que genera lo que los hoteleros califican como competencia desleal.

Al no estar sujetos a las mismas exigencias impositivas, laborales y de seguridad que la hotelería tradicional, estos espacios presionan las tarifas a la baja y comprometen seriamente la rentabilidad de los establecimientos establecidos. En este contexto, el Hotel Covadonga se vio obligado a cerrar sus puertas tras años de esfuerzo por parte de la familia Peláez para sostenerlo frente al aumento de costos y la caída de la demanda.

Más que un simple alojamiento, este edificio representaba un punto neurálgico para la gastronomía y la vida social de la ciudad. Su desaparición no solo marca el fin de una historia emblemática, sino que también evidencia la fragilidad de una industria que lucha por adaptarse a cambios estructurales y a un escenario económico hostil.

La historia del hotel

El hotel comenzó como un emprendimiento familiar con apenas 26 habitaciones, fundado en 1942 por Delfina González y Laureano Peláez, inmigrantes provenientes de Asturias, España. Con el paso del tiempo, creció hasta alcanzar 120 habitaciones con baño privado, distribuidas en distintas categorías, y una amplia oferta de servicios.

Entre sus instalaciones contaba con restaurante, salones de conferencias, espacios de coworking, gimnasio, piscina, cancha de paddle, quincho, estacionamiento y áreas de relax, lo que lo posicionaba como uno de los hoteles más completos de la región.

En el mismo mensaje, agradecieron a quienes formaron parte de la historia del hotel: huéspedes, visitantes y, especialmente, al equipo de trabajo que sostuvo el funcionamiento del lugar durante años. La noticia generó sorpresa y tristeza entre los vecinos de Resistencia, muchos de los cuales crecieron con el Covadonga como parte del paisaje urbano y social de la ciudad.