La vergonzosa frase del DT argentino de Estados Unidos tras la ayuda de Trump y la FIFA

Lejos de mantener la prudencia ante un evidente trato de favor que dinamita los estamentos disciplinarios del torneo, el seleccionador de Estados Unidos, Mauricio Pochettino, optó por la provocación en la rueda de prensa del domingo.

05 de julio, 2026 | 23.48

El Mundial de la FIFA ha quedado salpicado por el escándalo y la sospecha de interferencia política en la víspera de los octavos de final. Una decisión sin precedentes del organismo rector del fútbol ha habilitado al delantero estadounidense Folarin Balogun para el crucial partido de este lunes contra Bélgica en Seattle. La medida, adoptada a contrarreloj, se produjo inmediatamente después de una llamada telefónica del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, al presidente de la FIFA, Gianni Infantino.

Lejos de mantener la prudencia ante un evidente trato de favor que dinamita los estamentos disciplinarios del torneo, el seleccionador de Estados Unidos, Mauricio Pochettino, optó por la provocación en la rueda de prensa del domingo. Sus declaraciones, calificadas rápidamente de vergonzosas por diversos sectores del fútbol internacional, han encendido la previa de un partido que ya es de máxima tensión.

Una polémica apelación a la "ética" y la "integridad"

"Creo que cualquiera que realmente se interese por el deporte y confíe en la ética y la integridad debería celebrar esa decisión", lanzó Pochettino ante los periodistas, en una frase que ha generado un profundo rechazo por la falta de autocrítica y el cinismo que implica vincular la justicia deportiva con una llamada presidencial.

Para el técnico argentino, el pisotón en el tobillo que Balogun propinó al bosnio Tarik Muharemovic el pasado miércoles —y que fue ratificado de manera inapelable por el VAR— no merecía castigo. Pochettino insistió en que su equipo ya había sido "suficientemente castigado" al tener que jugar con diez hombres durante 35 minutos debido a una decisión que insistió en catalogar como "totalmente injusta".

La pirueta discursiva de Pochettino resultó especialmente contradictoria cuando intentó desvincularse del terremoto político que su propio jefe de Estado provocó en la FIFA. A pesar de defender el beneficio obtenido por los despachos, el técnico afirmó que no había participado en el proceso de apelación y que se enteró de la resolución poco antes del entrenamiento. "La presión política no debería influir en las decisiones deportivas. No podemos mezclar eso", añadió el argentino, en un intento de lavar la imagen de la selección tras haber bendecido minutos antes la controvertida medida.

Indignación en el bando belga

La reacción en la selección de Bélgica no se hizo esperar. El seleccionador belga, Rudi García, fue tajante al calificar la resolución de la FIFA como "una broma", reflejando el sentir de un torneo que asiste con incredulidad a la suspensión —que no anulación— de una tarjeta roja por vías diplomáticas.

Pochettino, lejos de mostrar empatía o diplomacia deportiva ante el evidente perjuicio para su rival, minimizó el enfado de García. Aunque reconoció la postura del técnico francés, el argentino insistió en que la decisión era "buena para el fútbol" y que, si bien entendía que el rival tuviera que oponerse, la integridad y la ética eran valores "globales". "No puede haber nada más justo que eso", concluyó de manera desafiante.