A días del inicio del Mundial 2026, los programas de ESPN ya entraron en clima mundialista, y no solo por el análisis táctico. En el ciclo que conduce Mariano Closs, la histórica dupla que el relator forma con Diego Latorre volvió a protagonizar uno de esos cruces que se viralizan en cuestión de minutos.
Closs resaltó que Latorre vive enojado
Esta vez, el detonante no fue una jugada ni una formación, sino algo que viene generando ruido, literal, en la previa de la Copa del Mundo. Todo se dio cuando Closs, en pleno programa, decidió exponer el fastidio de su compañero con una chicana.
"Está ñañozo, le molesta todo. La música en el estadio de Puebla", lanzó el conductor, pintando a Latorre como un comentarista al que cualquier detalle le resulta insoportable.
Latorre le respondió al aire
La reacción de "Gambeta" no se hizo esperar. Lejos de dejar pasar el comentario, lo interrumpió de manera enfática y, para reforzar su punto, golpeó la mesa. "20 minutos del primer tiempo y escuchás a los mariachis mientras están jugando al fútbol. ¿Te parece correcto?", disparó, defendiendo su queja sobre la música que sonó durante el partido.
El reclamo de Latorre no salía de la nada. La banda sonora en algunos estadios mexicanos se transformó en tema de debate en estos días, sobre todo a partir del amistoso entre España y Perú en el Estadio Cuauhtémoc de Puebla, donde la música de fondo se coló en plena transmisión. A eso se sumó el papelón del himno antes del duelo entre Argentina y Honduras, otro episodio que dejó en evidencia los problemas de producción en la antesala mundialista.
Más allá del nivel de enojo, difícil de medir en una dupla acostumbrada a mezclar lo real con lo impostado, el ida y vuelta se inscribe en la larga historia de cruces que Closs y Latorre vienen sosteniendo al aire. Desde la época de Fox Sports, los dos construyeron una química particular en la que las chicanas, los reproches y los golpes de efecto forman parte del espectáculo tanto como el fútbol.
Con la pelota a punto de rodar y semanas enteras de transmisiones y programas por delante, todo hace pensar que la convivencia entre el relator y el comentarista seguirá dejando perlitas. Y, si de algo no hay dudas, es de que la música de los estadios mexicanos ya se ganó un lugar fijo en la agenda de la dupla más picante de ESPN.
