La transformación del Autódromo Oscar y Juan Gálvez ya comienza a modificar por completo la fisonomía del histórico escenario porteño. La obra, iniciada en enero y ejecutada por Autopistas Urbanas (AUSA), busca adaptar el circuito a las exigencias de la Federación Internacional de Motociclismo y dejar preparada su infraestructura para aspirar, en el futuro, al regreso de la Fórmula 1.
El proyecto fue desarrollado junto con Tilke Engineers & Architects, firma especializada en circuitos internacionales. Su principal novedad será la construcción de dos variantes. La configuración destinada al MotoGP tendrá 4,3 kilómetros, 14 curvas —nueve hacia la derecha y cinco a la izquierda— y dos rectas de aproximadamente 740 metros. El ancho mínimo será de 12 metros y llegará hasta los 18 en la primera curva.
Según las proyecciones técnicas, una moto de la categoría podría completar la vuelta en alrededor de 82 segundos, alcanzar una velocidad máxima superior a los 330 km/h y mantener un promedio cercano a los 185 km/h. La pista combinará sectores veloces con cambios de pendiente, peraltes y curvas pensadas para favorecer los sobrepasos.
La variante proyectada para Fórmula 1 será más extensa: alcanzará los 4,87 kilómetros y tendrá 15 curvas. Para concretarla se prolongará la recta opuesta sobre el espacio ocupado actualmente por el kartódromo y se incorporará una nueva horquilla. El circuito de karting será trasladado a otro sector del predio y también tendrá un diseño de Tilke con homologación internacional.
La renovación no se limita al dibujo de la pista. El pavimento definitivo utilizará una mezcla asfáltica desarrollada especialmente y se instalarán 4.400 metros de pianos compatibles con las normas de la FIM y la FIA. También se ejecutan trabajos de drenaje, calles de servicio, atajos, muros de contención y zonas de seguridad. A eso se sumarán semáforos y banderas electrónicas LED para mejorar la señalización durante las competencias.
La zona de paddock será otro de los puntos centrales. Allí avanzan las redes cloacales, los servicios públicos y las canalizaciones de comunicación. El nuevo edificio de boxes ya gana altura con vigas y losas prefabricadas, mientras que el Race Control incorpora ascensor, instalaciones eléctricas, aire acondicionado y nuevas aberturas. Además, la calle de boxes será ensanchada y tendrá un muro completamente renovado.
En la primera curva también se construye un paso bajo nivel capaz de soportar tránsito pesado. Este túnel permitirá conectar directamente el ingreso desde la Avenida Roca con el paddock sin interferir con la actividad en pista, algo fundamental para el movimiento de camiones, equipos y materiales durante los fines de semana de carrera.
La primera prueba de fuego podría realizarse en noviembre. El secretario de Deportes porteño, Fabián Turnes, explicó que está en estudio organizar un test de MotoGP antes de la competencia, aunque todavía no fue acordado con los responsables del campeonato. El ensayo permitiría evaluar el asfalto, los pianos y las zonas de escape, además de corregir posibles detalles antes de la homologación definitiva de la FIM, según informó Motosports.
El regreso del Gran Premio de Argentina a Buenos Aires está confirmado para 2027.. Será la primera presentación del Mundial en el Gálvez desde 1999 y el verdadero estreno internacional de un autódromo que busca recuperar su lugar entre los grandes escenarios del deporte motor.
Fuente: Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
