Trece residentes de la Casa Argentina (Maison de l'Argentine), la institución que aloja a 90 investigadores, artistas y estudiantes argentinos en la Cité internationale universitaire de París, fueron notificados de que deben abandonar el edificio a fines de junio. Entre ellos, Salvador Calanni, becario posdoctoral en neurociencias, que no se va de vacaciones sino que necesita quedarse para terminar sus prácticas. Su lectura de la situación es clara: la expulsión responde a "razones ideológicas".
El señalado es Santiago Muzio, abogado franco-argentino designado por el gobierno de Javier Milei al frente de la institución desde 2024. Una exhaustiva investigación publicada esta semana por el medio independiente Mediacités, firmada por Annabelle Martella y Fanny Marlier, reconstruye su perfil y revela que se trata de una figura mucho menos marginal de lo que su escaso perfil público sugiere: Muzio integra, en paralelo a su rol en París, la dirección de la sede madrileña del Issep, la escuela privada de extrema derecha fundada por la eurodiputada francesa Marion Maréchal.
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Una purga con sello ideológico
Calanni ya había denunciado en marzo, en el diario Le Monde, el retiro de la placa que homenajeaba a los "30.000 desaparecidos y víctimas del terrorismo de Estado" de la dictadura argentina, instalada en el hall de la residencia, conocida entre sus habitantes como "La Casa". El 15 de junio, 1.200 personas enviaron una carta al embajador argentino en Francia para denunciar lo que describen como un clima de "hostigamiento ideológico" contra quienes expresaron desacuerdo con la línea política del director, y reclamaron su renuncia.
La Maison de l'Argentine no es una residencia universitaria más: fue construida en 1928 con una vocación humanista y cosmopolita, y entre sus huéspedes históricos figuró el escritor Julio Cortázar, símbolo de las luchas revolucionarias latinoamericanas. Según contactó Mediacités, Muzio se negó a responder las preguntas enviadas por el medio y le colgó el teléfono a una de las periodistas.
De Lyon a Madrid, vía el entorno de Marion Maréchal
Inscripto en los colegios de abogados de Lyon y de Buenos Aires, especializado en derecho comercial, Muzio construyó su red de contactos en los círculos de la ultraderecha lionesa. Es yerno de Patrick Louis, profesor jubilado y figura de esa escena, quien según relató a Mediacités fue presentado a Maréchal por su propio yerno y hoy copreside el consejo científico del Issep. La cuñada de Muzio, Anne Lorne, fue concejala regional y referente lionesa de "La Manif pour tous", el movimiento opositor al matrimonio igualitario.
La confianza que Maréchal deposita en él no es menor: Muzio fue quien lideró la apertura de la sede del Issep en Madrid en 2020 y quien la representó judicialmente en el litigio que la enfrentó con el partido Reconquête por gastos de campaña.
Entre sus clientes como abogado figuran también el diputado Gérault Verny, cercano a Éric Ciotti y señalado por Mediapart por mensajes racistas y antiaborto, y el empresario Charles Beigbeder, financista de medios de extrema derecha y presidente de un think tank conservador.
Un director que rechazó firmar la Carta de valores
Al asumir, Muzio se negó a firmar la Carta de valores que deben suscribir todos los directores de la Cité universitaire, que incluye principios de no discriminación por género u orientación sexual. Según explicó a Mediacités la directora general de la Cité, Blandine Sorbe, Muzio justificó su negativa argumentando que el gobierno argentino no reconoce la noción de género. También instaló una estatua de la Virgen María en el hall del edificio, pese a las objeciones de varios residentes en nombre de la laicidad.
En su cuenta de X, Muzio combina negacionismo climático y rechazo a los derechos sexuales y reproductivos, y se ha mostrado junto a referentes de la derecha radical como Santiago Abascal (Vox) y el hijo de Jair Bolsonaro. En enero pasado calificó de "magistral" el discurso de Milei en Davos contra lo que llamó el "virus mental" del feminismo, el ambientalismo y la "ideología de género".
Sede de la Internacional reaccionaria
La investigación documenta además que, en los últimos meses, Muzio puso la sala principal de la Maison de l'Argentine a disposición de organizaciones de extrema derecha francesas e internacionales: un debate contra la eutanasia organizado junto a un lobby cristiano antiaborto y una fundación que conecta a sectores ultraconservadores de Francia y Estados Unidos; una jornada del sindicato estudiantil identitario La Cocarde; una conferencia del Institut de formation politique, financiado por el magnate Pierre-Édouard Stérin, dedicada a celebrar la gestión de Milei; y un encuentro de grupos de extrema derecha polacos, húngaros y estadounidenses para discutir el desmantelamiento de la Unión Europea.
Las autoras me citan: “Para Carlos Schmerkin, editor exiliado tras cuatro años de prisión bajo la dictadura militar argentina y cofundador de la Asamblea de Ciudadanos Argentinos en Francia (ACAF), Muzio 'es cercano a los sectores nacional-conservadores y católicos tradicionalistas que giran en torno a Javier Milei'", un espacio que defiende los valores familiares tradicionales, se opone con firmeza al aborto y prioriza la agenda de seguridad junto a una visión más nacionalista del Estado. José Eduardo Wesfreid, investigador del CNRS, exiliado también durante la dictadura y miembro de la ACAF, va más allá: sostiene que alojar estudiantes no es la prioridad de Muzio, sino convertir la institución en un centro de formación y difusión de la Internacional reaccionaria en Europa.
Sin respuesta del Senado
La senadora Sophie Briante Guillemont, de centroizquierda, interpeló al ministerio de Educación Superior para saber si existen mecanismos de control que impidan que la sede sea usada para fines ajenos a su misión universitaria. La pregunta fue derivada al ministerio del Interior y, hasta ahora, sigue sin respuesta.
Mientras tanto, la dirección de la Cité universitaire asegura que los trece residentes desalojados serán reubicados. Un grupo importante de residentes prepara una movilización para el 30 de junio, bajo la consigna de no dejar que "la extrema derecha gobierne desde la ciudad universitaria de París".
