En línea con el endurecimiento de las políticas migratorias en Europa, Suiza realizará el 14 de junio un referéndum para decidir si limita su población a 10 millones de habitantes hasta 2050 mediante fuertes restricciones. La iniciativa, impulsada por la derecha populista, no solo apunta a reducir la entrada de extranjeros sino que podría forzar la anulación del acuerdo de libre circulación de personas con la Unión Europea (UE) si no se renegocian sus términos.
En el marco del sistema de democracia directa, los suizos votarán la iniciativa que dejaría sin permiso a extranjeros y que presenta la formación de extrema derecha Partido Popular Suizo que no cuenta con el apoyo del Gobierno federal.
Ese mismo día, los suizos también se pronunciarán sobre una reforma de la función pública, que busca precisamente reducir el número de contrataciones, con la intención del Ejecutivo helvético de reducir de 6.600 a 4.000 las admisiones. Tanto el gobierno del canciller Viktor Rossi como el Parlamento recomendaron rechazarla, al advertir sobre sus posibles consecuencias económicas y diplomáticas.
El Partido Popular Suizo, que hizo de la lucha contra la inmigración uno de los pilares de su ideario y se caracteriza por su nacionalismo y su rechazo a una mayor integración con la UE, sostiene que el crecimiento demográfico llevó al país “al límite”. Argumenta que la inmigración provocó escasez de viviendas, presión sobre las infraestructuras, aumento de los costos sanitarios, problemas en las escuelas y un alza en el gasto social. También vincula el fenómeno con mayores niveles de inseguridad.
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“Nuestros ciudadanos ya tuvieron suficiente”, afirmó el diputado Thomas Matter durante un debate parlamentario citado por la emisora pública SRF. Los impulsores defienden que el tope poblacional es necesario para preservar la identidad y la calidad de vida.
Suiza vota un plan anti inmigratorio: el rechazo del socialismo y liberalismo
Del lado contrario, el Consejo Federal recomendó en marzo de 2025 rechazar la iniciativa. El consejero Beat Jans, responsable del área de inmigración, fue tajante en un debate parlamentario: “La iniciativa no resuelve ningún problema, sino que crea otros nuevos”. Y añadió: “La inmigración es importante para nuestra prosperidad”.
El gobierno suizo advirtió además sobre “consecuencias de gran alcance”, incluida la posible salida del país de varios acuerdos internacionales que garantizan su acceso privilegiado al mercado común europeo. Aunque el país no forma parte de la UE, mantiene numerosos pactos bilaterales que regulan el comercio, la movilidad y la cooperación.
Los partidos Socialista (SP), liberal y verde liberal también se oponen a la propuesta. Los socialistas la consideran “absurda y perjudicial” y proponen reforzar las políticas de integración, conscientes de que la cuestión migratoria preocupa a una parte significativa del electorado.
Con información de EuropaPress.
