La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, abandonó antes de tiempo la cumbre entre la Unión Europea y los Balcanes Occidentales realizada en Tivat, Montenegro, en un gesto que fue interpretado en Bruselas como una señal de malestar hacia el presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Friedrich Merz.
Aunque desde el Palacio Chigi explicaron que la dirigente debió continuar con actividades oficiales en Calabria, la decisión generó sorpresa ya que el encuentro fue presentado como "decisivo" para acelerar la integración de los países balcánicos al bloque.
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En los últimos meses, Italia viene de manifestar diferencias respecto del rumbo de las negociaciones europeas sobre la ampliación comunitaria. Roma sostiene que el ingreso de Ucrania y Moldavia a la Unión no puede avanzar "sin contemplar simultáneamente a los países de los Balcanes Occidentales", varios de los cuales llevan años esperando su adhesión. En ese contexto, Francia y Alemania impulsaron una propuesta para acelerar la incorporación gradual de Montenegro, Albania y otros aspirantes mediante un esquema que les otorgaría participación como observadores en las instituciones europeas antes de convertirse en miembros plenos.
La explicación oficial sobre la ausencia de Meloni no terminó de despejar las dudas. Durante la mañana participó, en Reggio Calabria, de los actos por el 212° aniversario de los Carabinieri. Sin embargo, en lugar de dirigirse al aeropuerto para viajar a Montenegro, asistió a una actividad adicional en la Prefectura vinculada a la presentación de un sello conmemorativo del Ejército italiano, un evento que no figuraba inicialmente en su agenda. Esa decisión alimentó las especulaciones sobre un posible faltazo como mensaje político dirigido a sus socios europeos.
Macron y Merz llegaron a Tivat después de varios días de intensa coordinación diplomática con el primer ministro británico, Keir Starmer, en torno a la guerra en Ucrania. Además de impulsar el proceso de integración balcánica, los tres líderes organizaron una nueva cumbre para este domingo en Londres junto al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski. El formato, conocido como E3, dejó afuera a Italia y reemplazó de hecho una reunión más amplia que iba a celebrarse en Berlín, con participación de Roma y Varsovia.
Las reacciones en Italia por la interpretación de Francia y Alemania
Desde el gobierno italiano rechazaron las interpretaciones sobre una crisis diplomática y atribuyeron las versiones a especulaciones sin fundamento. Sin embargo, en ámbitos europeos creció la percepción de que Meloni observa con recelo la creciente centralidad de Francia, Alemania y el Reino Unido en las principales decisiones sobre Ucrania y la seguridad continental.
La oposición italiana aprovechó el episodio para cuestionar a la primera ministra. El exjefe de Gobierno, Matteo Renzi, afirmó que Meloni reaccionó con un comportamiento "adolescente" frente a Macron y Merz. Desde el Partido Democrático hablaron de "una Italia cada vez más aislada dentro de Europa", mientras que el líder del Movimiento Cinco Estrellas, Giuseppe Conte, ironizó sobre la ausencia en Montenegro.
"La ausencia en Tivat es un puñetazo en el estómago. ¿Pero tal vez su avión estaba pilotado por Salvini? ¿Es posible que Italia haya caído tan bajo?", afirmó Conte en las últimas horas.
Mientras París, Berlín y Londres avanzan en una coordinación cada vez más estrecha, Roma busca evitar quedar relegada en las mesas donde se discuten tanto el futuro de Ucrania como la ampliación de la Unión Europea.
