Las tres veces que Estados Unidos intentó comprar Groenlandia

Tras el ataque de Estados Unidos a Venezuela, el presidente Donald Trump amenazó con tomar nuevos territorios. Uno de ellos le pertenece a Dinamarca, que por sus recursos minerales van de la mano con la idea del gigante estadounidense de reducir la dependencia de China. 

13 de enero, 2026 | 20.51

El último fin de semana, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró que el país adquirirá Groenlandia, perteneciente a Dinamarca, "de una forma u otra". No es la primera vez que los estadounidenses muestran interés en la isla más grande del mundo, cuya superficie está cubierta en aproximadamente un 84% por hielo.

En las últimas décadas, Groenlandia despertado gran interés entre las grandes potencias mundiales. Trump dijo, a bordo del Air Force One, que no estaba considerando un arrendamiento ni acuerdos a corto plazo, sino "adquirir" el territorio, según informó la agencia Xinhua.

Al ser consultado sobre si eso perjudicaría a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), el mandatario respondió: "Ellos nos necesitan mucho más de lo que nosotros los necesitamos a ellos".  Por su parte, los líderes de los principales partidos políticos de Groenlandia emitieron habían emitido el pasado viernes una contundente declaración conjunta titulada "Estamos juntos como un pueblo", en la que rechazan las declaraciones de Trump sobre una posible adquisición de la isla.

Las tres veces que Estados Unidos quiso "comprar" Groenlandia

Estas intenciones de adquirir Groenlandia incluyen conversaciones discretas tras la Guerra Civil hasta una oferta de u$s 100 millones tras la Segunda Guerra Mundial, los líderes estadounidenses han considerado repetidamente a la isla como un objetivo estratégico.

El interés inicial de Estados Unidos se remonta hacia 1867–1868, tras la compra de Alaska a Rusia. Por ese entonces, funcionarios bajo el mando del Secretario de Estado William Seward discutieron la posibilidad de adquirir Groenlandia como parte de un impulso más amplio hacia el Ártico. 

Seward había señalado que el territorio era rico en recursos naturales, incluido el carbón. Sin embargo, la idea nunca se convirtió en una oferta formal, ya que el Congreso estadounidense tenía poco interés en la compra de otro territorio en el Ártico.

La segunda vez que Estados Unidos intentó adquirir Groenlandia fue en 1910 en el marco de una propuesta de intercambio de tierras. Bajo la presidencia de William Howard Taft, diplomáticos norteamericanos propusieron un complejo plan de intercambio de tierras que habría transferido la isla a Estados Unidos a cambio de concesiones en otros lugares. Pero Dinamarca rechazó la propuesta y fracasó rápidamente.

En la década de 1940 tuvo lugar la última intención de Estados Unidos de comprar Groenlandia. Fue en 1946, tras la Segunda Guerra Mundial y al inicio de la Guerra Fría, cuando el gobierno del presidente Harry Truman ofreció formalmente a Dinamarca u$s 100 millones de dólares.

Los estadounidenses alegaron la importancia estratégicas de Groenlandia, ya que durante la Segunda Guerra Mundial un aeródromo construido por Estados Unidos en la isla sirvió como importante punto de reabastecimiento de combustible para aviones militares con destino a Europa.

Pero en aquella oportunidad, Dinamarca rechazó la oferta de Truman, aunque Estados Unidos mantuvo el acceso militar. Su presencia sigue hoy en la remota Base Espacial Pituffik , la instalación más septentrional del Departamento de Defensa de Estados Unidos.

Por qué Estados Unidos está interesado en Groenlandia

A comienzos de 2025, Trump volvió a plantear la idea de apoderarse de Groenlandia, una iniciativa que ya había manifestado en 2019 que durante su primer mandato. El planteo llegó después del ataque a Venezuela, la quita del petróleo y las diferentes amenazas de conquista a otros países.

Lo cierto es que la isla se encuentra ubicada estratégicamente entre Europa y Norteamérica, por lo que es un territorio clave para el sistema de defensa antimisiles de EE.UU. Además, sus recursos minerales van de la mano con la idea del gigante estadounidense de reducir la dependencia de China. 

Si bien Groenlandia es un territorio autónomo que tiene su propio parlamento y Gobierno, Copenhague conserva ⁠la autoridad sobre asuntos exteriores y de defensa. La isla siempre ha buscado su independencia, pero los diferentes partidos políticos tienen distintas ideas sobre cómo acceder a ella.